Fiera dominada

pareja-660x350Hola Colocha, me dijo un viejo amigo que me tomo de la cintura y me dio un beso en la mejilla de forma muy provocadora. Tanto fue la sensación de disfrute que me aferre a su brazo para que me mantuviera cercana.

Sin embargo me soltó de inmediato y como pidiendo perdón por el atrevimiento, se puso rojo y se alejo tartamudeando.

Muchos hombres se sienten intimidados. No se atreven a ir por más. Así que le dije “traquilo, que no pasa nada”.

Tienes mucho morbo en tu rostro, me dijo un tipo, seguro así debes ser en la cama. Tratando de descifrar sus palabras, le pregunte por qué se alejaba de mí. Tú debes ser una fiera en la cama, me respondió.

Pero el asunto es todo lo contrario. En realidad me gusta que me sometan. Que me digan lo que tengo que hacer, me gusta recibir, no dar. En fin, a veces pienso que quiero se atada y cuando un hombre me desprecia y me humilla, me siento más atraída.

No sé exactamente de dónde surgieron esos deseos perversos. Pero con el tiempo me doy cuenta que eso me genera mucho más placer que cualquier otra cosa.

En mi vida cotidiana, eso no está permitido para nadie, pero en la cama, el placer me viene dado por dominación.

Por eso cuando aquel tímido chico me tomo con fuerza del brazo y me beso con un instinto animal incontrolado, propio de un dominador experimentado, sentí una dicha eterna, y estuve a punto de seguir con todo hasta el final, pero fue un sueño momentáneo.

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