Fantasías

Recién ahora me doy cuenta que las fantasías juegan un papel fundamental en la vida de cualquiera y deben ser parte de nuestra cotidianidad sexual. Lo malo es que no siempre es así. Muchas parejas que conozco tienen lo que se llama “sexo rutinario”, qué aburrido.

Julia, una amiga muy querida, maestra de secundaria en uno de los colegios más prestigiosos del país, me contó hace más de un año, que su relación no daba para más y estaba seriamente pensando en el divorcio o en la infidelidad.

La convivencia sigue, pero el deseo se apago hace tiempo, me dijo. La relación, cuando la hay, es poco más de entrar y salir. Cada vez es más insípida.

Un grupo de amigas nos reunimos con el propósito de ayudar a restaurar la relación de una pareja que hasta ese instante nos parecía ideal. Esther G, la más experimentada del grupo nos dijo claro y pelado. Amigas, hay que darle rienda suelta a sus fantasías. Es la mejor manera para recuperar el erotismo y nuestro placer. A probar, experimentar y disfrutar, de eso se trata el sabio consejo de Esther.

Hasta ese momento me percate de la importancia que tiene recrear el sexo en cualquier relación y cada una de nosotras invento su propia fantasía. Que luego compartimos con lujo de detalles, risas y consejos.

En fin, Julia tuvo una fantasía un poco extraña y costosa.

Cada sábado, contrata una dama de compañía para que haga el amor con su esposo, en su casa y en su cama, mientras ella mira las técnicas que utiliza la trabajadora sexual, para luego aplicarlas de lunes a viernes con el sacrificado marido. He aprendido a hacer una felación, cosa que nunca me hubiera imaginado hacer porqué no me gustaba, ahora lo disfruto como no tienen idea, nos compartió en la última reunión.

Eso de poner en práctica nuestras fantasías funciona y me gusta.

Este sábado que se despidió de nosotras de forma inesperada. En su casa la esperaba otra sesión previamente programada. Ahora quiero participar yo, no sólo mirar. Quizás en un futuro contratemos una pareja, deseo tanto que él me mire haciendo el amor con otro, que cada vez estoy creando nuevas fantasías.

Quizás hacen una orgía y me invitan, le solté rápidamente un tanto en broma y un tanto en serio. Claro querida, mi marido siempre ha querido cogerte. Antes te hubiera matado, me dijo riéndose, ahora me parece ideal y sí, ya lo había pensado. Yo me quede sorprendida y excitada.

En fin. Julia cambio para siempre su rutina sexual gracias a que sus fantasías se convirtieron en realidad

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