Falta de comprensión

Él y yo, con el tiempo, empezábamos a ser una relación común. Tan común era que cuando me acosté con mi jefe y se lo conté, no solo no le extraño, sino también, me justificó. Así nos reconocimos como una pareja truncada. Dejamos de querernos y cada quién tomo su almohada y se fue por su lado, sin abandonar la casa, pues la hipoteca y el trabajo nos comprometía por más de 20 años juntos. Esa dualidad rompía con el estereotipo de pensar que cuando no hay amor, hay estima, y cuando no hay nada, aún se puede vivir juntos. Y así acordamos, compartir la vivienda, pero no nuestras vidas. Y de la aventura con mi jefe, pase a tener un novio propio. El también hizo lo mismo, pero resulto siendo más difícil, pues no todas las mujeres comprenden eso de que vivas en la misma casa que su ex, y menos comprenden, que viviendo juntos, no tengan relaciones.

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