En la fiesta de graduación

estacion_indianillasEn el sótano del hotel intentamos tener relaciones. Más bien fue un primer intento, pero fue incomodo. Al cabo de unos instantes, decidimos subir a la fiesta.

“No”, me dijo, “será más sexy si no los usas”.

Entonces metí mi calzón en mi bolsa, y caminamos de la mano hasta el elevador. Cuando llegó, nos subimos en silencio, todavía agarrados de la mano. Cuando las puertas se cerraron, me miró.

“Te amo”, dijo. No sé si ya me lo había dicho antes, pero fue por mucho la vez que más lindo sonó.

“Yo también te amo”, le respondí.

Conforme las puertas se abrían frente a la sala principal, le apreté la mano y caminamos hacia la fiesta. Y realmente lo amaba; tan impulsiva e inconscientemente como se ama en la adolescencia.

Extasiada por el sentimiento de amar y ser amada, estaba sofocada por la idea del encuentro sexual previo, bailé el resto de la noche sin ropa interior, hasta que mis padres llegaron por mí.

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