En el zaguán

recto-704x400Con Jorge siempre hacíamos el amor parados, en el zaguán de la casa. No había donde más y llevábamos tiempo siendo novios. Así que todas las noches que me visitaba en casa, salíamos al zaguán y me así el amor se consolido entre los dos. Yo recostada en el carro de mi padre o con las manos sobre la pared, con Jorge haciéndome rico.

A veces, cuando entraba a casa, el semen me escurría por las piernas. En más de alguna ocasión mi madre se daba cuenta pero no decía nada. Su novela estaba más interesante que poner en evidencia a su querida hija.

Mi hermano era otro cómplice, que nos encontró cogiendo varias veces. Nunca dijo nada, y tampoco me chantajeo con eso. Algunas veces me aconsejaba, mejor paga cuarto vos, decía en son de broma. Y por lo menos usa condones.

Pero esa noche, lo hicimos en el piso. Nos acostamos en el patio, con las baldosas rojas que estaban frías y húmedas. La noche estaba estrellada y nuestros deseos estaban más ardientes que nunca.

Quizás fue el cambio de postura, pero esa noche grite tanto que mi padre salió pensando que era un ladrón o una gata en celo. Lo cierto que nos encontró en plena acción y es poderoso varón de 18 años que tenía encima, como pudo salió corriendo sin decir adiós. Así fue como se termino la aventura del zaguán y mi noviazgo.

 

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