El joven aprovechado

Estoy a punto de cumplir los 36 años. Y debo confesar que cuando llegue a los treinta, me comenzaron a gustar los jovencitos.

Tan solo pensar en su piel poco acariciada y en esos ojos brillantes de inocencia, me generan un nudo en la garganta. Y fue a los 29 cuando me hice de un novio 12 años menor que yo. Si tenía apenas 17 añitos y le quite su virginidad.

Ahora, me estoy volviendo loca con tanto chiquillo calienton que me anda chuleando pues me dieron un puesto de profesora de matemáticas.

Pero me fije en uno. El muy inocente al principio solo me dirigía la palabra para saludarme, con el pasar de las semanas tomamos mas confianza y me fue perdiendo el miedo.

Un día me llamó por mi nombre: Luisa, perdona, me puedes dar tu correo, para enviarte la tarea. Me sorprendí. Claro, y si quieres clases privadas, te doy mi número de celular. Le dije.

Pero nunca me llamó. Así que un día decidí llamarlo. Había conseguido su teléfono por otro amigo. Le pregunte si podía ayudarme, con unas notas. Y si podía llegar a su casa o bien él venir a verme a la mía.

Cuando llegue me recibió con su uniforme del equipo de fútbol. Yo había llevado una falda roja, no muy alta, pero se podían apreciar mis piernas

Al abrir la puerta me miro distinto. Ahí supe que sería mío. Ya no tenían esa dulzura que me había cautivado.

Me llevo directo a su cuarto. Y me tomó del brazo y me beso. Me tome mi tiempo acariciando y besando cada centímetro de tan inexplorada tez, sus labios carnudos y rojos como un atardecer en fuego también fueron tocando los míos con pasión y ternura.

Hicimos el amor, y luego me dijo que iba mal en la clase. Que esperaba le retribuyera el favor……

 

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