El hombre que me cambio todo, en la primera ocasión

tumblr_mv5vsiO4cD1qz7dr7o1_1280De principio tengo que confesar que soy una mujer atractiva. Lo dicen los hombres, lo siento así y estoy a tono con mi cuerpo y mi rostro. Voy al gimnasio cuatro días por semana, hago aeróbicos, pesas y bailo desde hace cuatro años y medio. Tengo varios pretendientes, buenos partidos como diría mi madre pero a ninguno le pongo coco. Estoy en la plenitud de la vida con apenas 29 años, pero con una larga experiencia, aún soy soltera y con un título universitario conseguido. Eso me hace una mujer segura de lo que tengo y nada tímida. Por todo eso, no me condiciona ningún hombre. Hasta ese día.
Lo conocí en una fiesta de la empresa. Me lo presentó mi jefe y fue atracción a primera vez. Después de platicar por unas horas en aquella recepción, le propuse que me llevará de ahí. Que ya me había aburrido, quería ir a otro lado. Nunca dije a un motel, pero fue directo al sitio y el principio eso me cohibió.

Dicen que las primeras veces son difíciles. Pero aquella ocasión con el tipo que recién había conocido fue una experiencia inolvidable. Jamás había practicado sexo anal, oral, poses y penetración doble al mismo tiempo, con el mismo hombre. No sé cómo logro excitarme tanto, que estuve dispuesta para lo que él quisiera. Era tanta la intensidad que me orine de tanto placer.

Todo comenzó en la entrada del motel. Por la hora todo estaba lleno, cuando por fin encontramos una habitación, debimos esperar una media hora por aseo. En ese lapso, dentro del carro, me excito de tal manera que estaba delirando adentro. Sus besos eran algo distinto. Sus dedos acariciando mis partes me creaban una extraña sensación de gozo interior y deseos en crecimiento. Su carro es amplio y cómodo, y tenía una palanca de velocidades medio coqueta. Me pidió si podía sentarme junto en el medio abriendo mis piernas de lado a lado del sillón. Luego regreso la palanca hasta el fondo hasta ubicarla justo en mi vagina.

Todo se conjugo, pues la adrenalina y el morbo jugaban un papel principal, mientras mi vientre sentía mariposas revolotear por todos lados. Ese movimiento suave, acompañado de sus labios lamiendo mis pechos, coronaron un primer orgasmo tan placentero que jamás lo olvidé. El grito de exclamación coincidió con el aviso que el cuarto está limpio y podíamos pasar.

Antes de entrar me dio su pene, como quién recomienda un objeto peculiar al cuidado de algún conocido de confianza. Así que le practiqué sexo oral mientras el pagaba el cuarto y la mujer al otro lado de la puerta observaba con detalle mi destreza. Duro poco, mientras le daban el cambio, pero fue mi primera ocasión en donde trague semen que fue gusto. Y fue toda una agradable experiencia, recibir esos fluidos calientes en toda mi cara.

Pues después de todo eso, aún teníamos ganas de entrar y seguir teniendo sexo. Y sucedió lo que nunca pensé que sucedería. Me penetro por el ano. Fue una sensación extraña al principio, pero agradable después. Luego saco de su maletín un dildo y lo metió suavemente por mi vagina. Yo observe, mirando al cielo, en el espejo de arriba como tenía una doble penetración, mientras su pene entraba y salía de mi culo bien abierto.

Salimos a las seis de la mañana del sábado, sin dormir. Se despidió con un beso tierno y un adiós melancólico. Nunca más lo volví a ver, a pesar de todos los mensajes que después le envié. Qué suerte tiene su esposa, tenerlo todos los días en su cama.

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