El hombre a mis pies

gttCada dedo fue lamido con delicadeza y ternura. Su lengua supo del sabor de cada unos de mis pliegues.

Al final, y al principio, fue tan re confortable la sensación que mi mente ha seguido de forma obediente satisfaciendo su fetiche.

Todos tenemos algo que deseamos. Más que desear un hombre tierno y capaz de todo, necesitaba un hombre que además lograr despertar mis mezquinas formas de encontrar placer en la pura imaginación.

Desde esa primera vez, la cama ha significado algo más que miedo e inseguridad. A mis pies les encanto sentirse tan deseados y con tanta libertad.

A él, también le gustó.

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