El amor y el desamor

Hay cosas bonitas en una relación: que te quiera tanto o más de lo que tú quieras es una de ellas. Pero eso no siempre sucede así. En mi caso estaba claro que me había enamorado de Steve. Se lo dije varias veces y se lo demostraba por encima de todo. Pero en su caso nunca fue así. Nena, no tenemos una relación, solo amigos con derecho, eso sí, agregaba, buenos amigos teniendo buen sexo. Buen sexo, me dijo una vez, eso es lo nuestro. Y era cierto. Pero también era cierto que esos buenos momentos habían generado sentimientos más profundos. Yo en el fondo sabía que a su manera él también me quería. Pero deseaba seguir con su vida, de mantener sus espacios, y por sobre todo, de no renunciar a sus amigas para andar de relación en relación, sin que lo nuestro importara más allá de los momentos que pasábamos juntos. Eso me provoco depresión y ansiedad. Intente tener otra relación, pero ni el sexo ni la convivencia era igual. Steve me había provocado tantas cosas que ahora tenía una dependencia sentimental hacia el hombre que me provocaba la locura en la cama.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *