El amor de adolecente

sfdfgYa era tarde, pero poco me importaba la hora y el lugar. No tenía ganas de perder al hombre que amaba más que nada en esta vida.

Era la primera vez que me tomaba la vida en serio. Sentía muchas cosas, pero mis instintos desesperados de mujer enamorada me motivaban a todo.

Cuando por fin lo encontré, me abalancé hacia sus brazos y me aferré a su cuello con desesperación. Te amo, le dije casi gritando.

Ese momento de euforia valió la pena. Y fue por pena y compromiso que me calmó un poco.

Sabía que andaba con otra chica. Ella lo esperaba en la esquina. Yo no quería que se fuera. Había cruzado media cuidad para estar con él. Quería retenerlo para mi solita. Se lo dije. Me sentí mal, pero era mi única opción.

Comprendió mi desesperación. Sabía que no me iría esa noche de su lado. Así que me hablo relajado y despidió a su chica con un te veo mañana, disculpa, pero hoy no puedo acompañarte.

Le agradecí el gesto y me gustó mucho la actitud de su chica, más madura que yo.

Me llevó a su apartamento, me dio café. Me cubrió el cuerpo, primero con una sabana y luego con su poncho. Había frío y yo estaba temblando. Era la primera vez que pasaba la noche fuera de casa. Y estaba deseosa de perder mi pudor con el hombre que amaba.

Pero no sucedió nada.

El mientras tanto llamó a mis padres para decirles dónde estaba. Al otro día, con mucha verguenza regrese a casa.

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