Dos historias diferentes

Sexo-adolescentesConocí a Laura en el gimnasio. Su porte me impresiono. Mide un metro ochenta y cinco centímetros, es delgada con un cuerpo muy bien formado gracias al ejercicio diario. Su rostro es fino, con ojos ingenuos y unos labios delgados. ¿Su edad? Sólo 19 añitos. Pero por su comportamiento y su carácter proyecta la edad de una mujer madura y mayor.

A Jimena la conocí en la Universidad. Su prodigiosa inteligencia y habilidad para las matemáticas nos acerco. Es de tez blanca, cabello negro, sus ojos claros son como el océano. También es deportista, pero su estilo de ropa no resalta nada de su cuerpo. Al contrario de Laura, ella es tímida, muy introvertida y le cuesta relacionarse. Aun cuando es la más bonita de todas, ella prefiere pasar desapercibida para no llamar la atención.

Laura es una niña mimada, hija de papi y mami. Jimena por el contrario es muy trabajadora y administra la manufactura de su padre que confecciona ropa. Laura comenzó a salir con un chavo de la marro, pero le pareció hueco y superficial y al poco tiempo lo dejó. Jimena ha terminado una relación de años en donde salió lastimada. 

Laura anda con el gerente de marketing regional de la empresa donde trabaja. El vive en Miami, pero viaja constantemente la región. No es nada serio, él tiene esposa y sé que no tengo futuro ahí, nos comenta. Jimena la critica. Cómo puedes ser amante de un tipo así, yo las escucho y mejor no opino.

 Javier, el gerente ese, es un tipo seductor. Tiene un porte de hombre de mundo, maduro y un físico muy bien cuidado. A veces, cuando salen a comer, piensan que Laura es su hija.

Jimena tuvo un noviazgo de años con un chavo universitario que conoció cuando ella hizo el EPS. Llegó a vivir a su casa y lo conoció.  Él apenas estaba en el segundo año de ingeniería. Fueron novios durante 5 años. La idea era casarse cuando se graduará. Pero cuando eso sucedió, la dejó por otra.

Me siento satisfecha con Javier, nos comentó, “Es un tipo que sabe como tratarme y me siento bien con él”  “Sólo te quiere para coger” dijo enojada Jimena. Yo sé, pero también yo lo quiero para lo mismo, respondió Laura. 

Javier es tremendo, nos cuenta Laura. Una vez, salimos de un bar y en la esquina un travestí apareció de la nada. Javier freno y lo llamó. Hicieron el trato y el chico se subió. Yo estaba muy nerviosa. ¿Qué haces? Le preguntaba a Javier. El travestido me dijo, “no te preocupes nena, que lo voy a tratar bien, lo voy hacer gozar….” Pero los planes de Javier eran otros. Subió a otro hombre al carro y les pago para que entre ellos tuvieran sexo.

Ver a dos hombres hacer el amor no fue excitante. Creo que Javier si lo gozó. Yo no.

 

Jimena en cambio se comporta más recatada y es muy conservadora. Conoció a un tipo, con quién salieron varias veces, pero se dejaron. Sospecho porqué ella no quería tener relaciones con él. No confío en los hombres, me dijo en esa ocasión. Y tampoco tengo la sensación de sentirme bien en una relación, porqué espero mucho de la misma y siempre obtengo poco.

 

Eso pasa habitualmente cuando te lastiman. Laura vive una sexualidad plena, sin prejuicios y sin ataduras. Jimena por el contrario se siente insegura, desconfiada y por sobre todo, lastimada por los hombres. Ambas merecen algo mejor. Pero mientras esperan a que llegue, cada una afronta la vida como puede.

 

Yo en cambio, transcribo sus penas en este blog.

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