Dilema

sexologiaHace dos años conocí a Gerzón.

Me lo presentó Astrid, un sábado en los bares cercanos a la Universidad.

Esa tarde fue larga y amena. Se extendió tanto que terminó en un sitio clandestino de la zona 1, ya de madrugada.

Fue un agarre ocasional muy divertido.

Al otro día, llamó a todas mis amigas para contactar conmigo. Pero no me interesaba y así terminó la cosa.

Por azares del destino lo encontré un año después. Y acepte salir. No fue difícil. Estaba igual de guapo que antes, y ahora más interesante.

Tampoco fue difícil estar con él. En realidad, me gustó desde que lo conocí. Ahora tenía mi número de teléfono y me hablaba constantemente. O bien, me enviaba mensajitos muy bonitos y cursis.

Me comencé a preocupar el día que me llego a traer a la Universidad, sin decirme nada. De pronto Astrid me dijo: “mira quién está ahí”. Era él, esperándome.

Qué haces aquí, le pregunté. Antes que me contestará le deje claro que yo tenía otros planes. Entonces me fui con Astrid y otros amigos. No me fui con él.

Eso no impidió que lo siguiera viendo. Una noche, yo andaba en Villa Nueva, en una fiesta de cumpleaños, ya estaba ebria y era tarde. Lo llamé y me fui a quedar con él a su casa.

Luego, lo llamaba para verle y siempre estaba ahí. Y lo hacia cuando tenía ganas de hacer el amor. Era mi primera opción, y al cabo del tiempo, la única. No necesitaba nada más.

Me agrada estar con él. Y sexualmente me satisfacía como nadie. Es tan complaciente y tierno. No es un hombre experimentado, más bien es bobito en algunos aspectos, pero muy observador, eso le lleva a improvisar, esmerándose en ser complaciente. Cosa que logra con mucha facilidad.

Mi problema es que soy muy poca para enamorarme. La rutina me mata. Entonces prefería verlo cuando yo tenía ganas, que establecer con él una relación seria. Yo no estaba enamorada. En algún momento estuve emocionaba, pero nada mas.

Un día que fuimos al cine, nos encontramos a sus primos y me presentó como su novia. Me moleste mucho y comprendí que para él, yo era su novia.

¡Pero no somos pareja¡ Soy su amiga nada más.

Después de eso me aleje bastante. Deje de llamarlo. No respondía sus mensajes y siempre estaba ocupada. Al cabo de un tiempo, acepte salir con un amigo que siempre había querido conmigo. Me acosté varias veces con él. Y Gersón lo supo de inmediato. Ese era el plan. Pero tampoco eso lo desanimo.

Yo no quería tener una relación seria. Entonces le dije que podía salir con él, como amigos. Y que eso incluía que podía tener relaciones con él. Era una propuesta coherente, le dije, seremos “amigos con derechos a sexo”.

En cambio, me pidió matrimonio.

Y yo me fui de culo.

Me encanta el sexo con él. Me hace sentir única y hasta hoy es lo mejor que me ha pasado. Su compañía es agradable y disfruto los momentos que estoy a su lado. Pero eso no significa que este enamorada. Ni tampoco quiero casarme.

Lo siento, solo puedo estar contigo así, como te lo propongo, le dije.

Me respondió que lo iba a pensar……..

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