Diferencias de edades y técnicas

Empezó como un juego, pero duro dos años.

La primera vez, metió sus manos entre mi calzón y con la otra me quito mi brasier.

En esa oportunidad estaba temblando, pues las primeras veces siempre son difíciles.

Con el tiempo la rutina se perfeccionó. Después de media hora metía su pene, que siempre estaba erecto y duro.

A veces cambiamos posturas. Pero le gustaba estar arriba. Y después de unos minutos se venía. Y siempre eran tres veces las que se venía. No siempre logre un orgasmo. Pero la mayor parte del tiempo si lo lograba ese placer.

Pero me asombraba su energía. Al terminar siempre me decía cosas bonitas mientras me besaba y de nuevo comenzaba a moverse. Nunca la sacaba y a pesar que tenía eyaculación, continuaba erecta hasta después. Eso me encantaba.

Lo hacía así tres veces. Terminaba, continuaba y volvía a terminar. El orgasmo así, estaba asegurado casi siempre, si no era en la primera, podía llegar en la segunda o tercera oportunidad.

Cuando comenzamos él tenía 46.

Yo no supe que era esa pastilla azul que tomaba antes de estar conmigo, hasta que cumplí los 21.

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