Descubriendo

Tengo 7 años de noviazgo con Javier. Desde el inicio nos juramos amor eterno y fidelidad. De mi parte eso obtuvo durante todo este tiempo. Sin embargo, me acabo de enterar que me ha traicionado por completo. Lleva 6 meses de otra relación. No es una relación pasajera, ni de una noche. Son 6 meses de tener a otra.

Yo no lo puedo dejar, porque estoy loca por él. Y claro que él tampoco quiere dejarme, más bien quiere tener ambas relaciones. Al principio me frustre, pero luego no me quedo otra alternativa. Así que tengo un triangulo amoroso, donde comparto al hombre que más quiero. ¿Es eso sano?. Claro que no y soy conciente de ello. Pero tampoco me desagrada.

Debo confesar que eso me cambio la vida. Yo era una chica sin morbo, como dice mi tío. Y no es que ahora navegue sin rumbo, pero si me liberé después de eso. Salgo, me divierto, me acuesto con quién me gusta y disfruto la vida, en forma más relajada. Javier sigue estando en mi vida, pero en otro plano. Cuando tenemos ganas nos juntamos y terminamos acostándonos. El dice que es lo único que nos une, y quizás tenga razón, porqué no puedo y no quiero decirle nunca que no. Sabe que me tiene disponible.

En esa nueva situación, un día Javier me invitó al puerto, un viaje con la novia incluida. Al principio pensé qué estaba loco. Pero como dije antes, sabe convencer. El camino fue fatal. Javier manejando, ella de copiloto y yo escuchando tonteras atrás, queriendo jalarle el pelo a la maldita. Debo reconocer que Javier tiene buen gusto. La chica es muy guapa y para nada me cae mal.

No se qué le dijo a ella, pero igual, yo iba a coger con Javier, el problema es que ella también. Entonces la primera noche fue embarazosa. Quién se quedaba con quién y en donde. Ninguna de las dos sabía que hacer. Y el desgraciado, disfrutando nuestra indecisión. Un cuarto tres camas. Pero no habíamos llegado a pasar un fin de semana para dormir.

Javier nos llevó a una tienda de esas que abundan en Monterrico. Las dos nos emborrachamos, creo que para evitar tener conciencia de lo que pasaría esa noche. Pero el tiempo se fue volando y cuando nos dimos cuenta, ya era hora de que el sol saliera. Pasamos el día durmiendo cada quién en su cama. Con la resaca en la mente, nos despabilamos con más confianza, los tres.

Esa noche paso algo inusual. Cuando entramos al cuarto, comenzó Javier a besar de una forma muy rica a Rina. Tuve una sensación dual. Por lado, ver la pasión que ambos mostraban me excito muchísimo, pero saber que aún mi corazón latía por él, me puso furiosa y me dieron ganas de romperle la madre ahí mismo a los dos. Y el otro asunto, qué hacia yo?, sólo viendo o participaba, pero cómo?.

Lo primero que hice fue ensartarle mis uñas a Javier por la espalda, como para decirle aquí estoy yo. Pero no reaccionó. Así que le jale las greñas a la niña para separar su lengua de los labios de Javier.  Y en lugar de reaccionar mal, me dio un espacio para que Javier me besara mientras ella me bajaba mi bikini. Sus manos suaves y tiernas me pusieron  la piel de gallina. Mientras miraba a Javier buscando mis labios, provocándome resentimiento y frustración, la niña me besaba con ternura el abdomen. Fue una sensación extraña y rica.

Era sumisa ante Rina pero me convertía en una fiera frente a Javier. Ella posó sus labios en mi cuello y comenzó a lamer parte de mi espalda. Yo arañaba al desgraciado con una mano y apretaba con toda mi fuerza su pene. Pero cada vez más me encontraba a merced de Rina, la misma chica que apenas unas horas antes odiaba a muerte por arrebatarme al amor de mi vida, me estaba dando un placer inmenso.

Ambas encontramos nuestras bocas en el prepucio de Javier. Fue algo extraño, porque al mismo tiempo abrimos los ojos y descubrí una mira de ternura en Rina, mientras ella me miró con ojos de un deseo profundo. En medio, Javier ponía su pene erecto entre ambos labios que buscaban la manera de sentir en todas direcciones. Fue un momento de frenesí, éxtasis y pasión. Dos labios deseosos de encontrar el paraíso lamiendo un pene que hace apenas unas horas nos disputamos.

Javier penetró primero a Rina y no me disgusto en nada. Mientras observaba como ella se venía reiteradamente. Sus orgasmos eras constantes, muy bien escalonados, pero al final múltiples. Mientras estaba húmeda y completamente dilatada. Bastaron pocos minutos, para que también explotara.

Pensé que el final sería como en las películas, cuando el hombre saca su pene y se masturba para terminar en la cara de ambas chicas. Pero fue un gemido suave y seco. El viagra había hecho efecto desde hacia mucho tiempo, pero lo mantenía en pie para complacer a las dos.

Después de dos noches y tres días, el regreso fue triste por haber terminado nuestra experiencia tan rápido. Luego de eso, sigo saliendo con Javier, pero también con otros chicos. A Rina la he visto un par de veces más sin Javier. Esa fin de semana fue extraño y placentero, al grado que no puedo sacarme de mi mente el placer que Rina me provoco. Ahora que me acuesto con alguien siempre suspiro por aquella noche tan rica y reconozco que me hacen falta más emociones del mismo tipo.

3 comments

  • PaCo

    Que buena y excitante historia, hasta me dieron ganas jajaja dichoso ese Javier, pero creo que descubriste algo que no sabias, y te gusto!!! Ala vez que pienso que eras una muchacha tranquila por lo que cuentas como que empezaste a salir con otros por despecho, el prestigio que te haces en la sociedad es lo que cuenta, crees que en verdad encotraras alguien que te valore y respete con tu actual actuar, meditalo que quieres y si tienes suerte no sales con una enfermedad veneria. cuidate las cosas pasan por algo pero no tienes que actuar igual que Javier, valorate y aprende la lección.

  • Alfredo

    Creo que las dos chicas se sintiero muy cercanas, sin importar el tal Javier, deberían de juntarse más

  • Sexygirls

    Me excita de pensar esa noche. Pero no me gustá que usen viagra….. puffff todo es una engaño

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *