Descubriendo la vida

Hasta los 26 años descubrí que era eso de lo que tanto hablaban algunas amigas y los chavos jóvenes.

El sexo oral lo descubrí a los 16. La primera vez no me gustó. Fue desagradable. Pero poco a poco mi percepción fue cambiada por un maravilloso novio que tuve.

Un día, un tipo me ordeno que me pusiera de rodillas. Pensé de inmediato en una de las posturas que más me gustan, entonces sus ordenes fueron asumidas con sumisión y agrado.

Sin ninguna tensión, espere que me penetrara. Que me embistiera, que lo hiciera tan fuerte y rápido que sabia que me vendría de inmediato. Pero antes, deseaba que me jalara el pelo, me golpeará la nalga y me tocara con fuerza mis pechos. Todo eso imagine en un par de segundos, lo cual deseaba como colofón para una primera noche con él.

Pero sucedió todo lo contrario.

Fueron sus labios los que se concentraron en mi clítoris, su lengua adquirió un ritmo frenético y sus dedos ayudaban para que todo comenzará a empaparse de placer. Introdujo sus dos dedos por mi ano y sin perder contacto con mi vagina comenzó a lamerme el culo y entonces tuve uno de los orgasmos más electrizantes que jamás alguien me haya dado.

Al terminar pregunte. Qué me hiciste. Un cunnilingus, me dijo como todo experto. Sin saber realmente qué era, solo le conteste, ah¡, me lo imagine.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *