Del cielo al infierno

Estuve con Javier más o menos cuatro años. A los pocos meses que nos hicimos novios comenzamos a tener relaciones. Todo era normal entre nosotros. Algunas veces alcanzaba el orgasmo, otras no. Pero la pasaba bien.

Con el tiempo la confianza se fue haciendo más amplia y el noviazgo nos exigió mayor compenetración. Así comenzamos hablando de todo lo que tenía que ver con lo nuestro. Los celos, los malestares, las dudas, etc. Eso también incluyó el sexo.

Comencé a contarle las cosas que me gustaba que me hiciera. Me enforcé en mostrar cuáles eran las partes de mi cuerpo con mayor sensibilidad y cómo debía hacer para provocarme cosas ricas. Y así fue como él se fue poniendo más atento y comenzó a complacerme de una manera increíble.

Entonces comencé a tener orgasmos múltiples, alcanzaba el clímax fácilmente, y mientras el se venía yo lo disfrutaba el doble de tiempo y podía tener dos o tres orgasmos más. Era fantástico.

Sin embargo, comencé a preocuparme por que todo fue a la inversa. El se preocupaba mucho por mi satisfacción, pero descuidaba la suya, así que cada vez le costaba más venirse.

Al principio comencé a resistirme a tener órganos o cuando los tenía los disimulaba, reprimiendo mis reacciones e interiorizando mis gozos.

Cómo sabía casi todo de mí, con el tiempo, sus movimientos se convirtieron en rutina que me provocaban orgasmos placenteros, pero se sentí algo automático. Pero el asunto era más complicado. Ahí me di cuenta que él no se había abierto completamente.

Así que comencé a indagar que era lo que le gustaba. Y lo comencé a provocar. Experimentamos más cosas, y siempre pensé que le hacía un daño, cuando comenzó a no tener la pasión de antes.

Así que me dejo de hacer cosas ricas hasta que por fin terminamos.

Al cabo del tiempo, supe que tenía otra pareja. Mi sorpresa fue mayúscula cuando por fin la conocí. Era Jorge, un amigo en común, del cual se había enamorado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *