Coqueta

minifaldaMe puse una minifalda negra con una blusa ajustada.

Mi pelo lo deje suelto, sobre mis hombros. Mis zapatos eran también negros, a tono con mis medias.

Iba a una fiesta, en un hotel de la zona viva y me juntaría con mi novio.

Pero ahí estaba un enamorado que me vio entrar detrás del cristal de la recepción del hotel. Eran las tres de la tarde y la fiesta aún no empezaba.

Esteban me salió a recibir. Era hermano de la cumpleañera y había llegado temprano para acomodar el lugar.

Cuando me saludo, lo hizo con un beso en mis labios. Me sentí incomoda y extraña por el atrevimiento.

Pero fue tan cariñoso que me gustó bastante.

Entonces me tomo de la mano y me preguntó si me había confundido con la hora.

Con total ingenuidad le di la razón y le pregunté qué podía hacer para pasar el tiempo.

Ven, me dijo, llevándome de la mano al otro lado del salón, a un sitio destinado a guardar los regalos y las botellas de licor que servirían posteriormente.

Con atrevimiento se acercó a mi y me soltó el primer botón de mi blusa. Al ver que sonreí sin decir nada, me subio la mano hasta llegar justo a mis pechos.

Lo tomé del cuello y le estampe mis labios rojos por toda su cara.

Entonces metió sus manos entre la minifalda y rasguño la tanga que llevaba. Luego sus dedos entraron a mi vagina dejando húmedo todo el deseo de esa tarde.

La fiesta comenzó en punto de las cinco y para esa hora estaba más que satisfecha. Así que comencé a bailar, ya sin la tanga, me sentía más libre, hasta que tuve que explicarle a mi novio el por qué ya no la llevaba puesta.

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