Cita fatal

Carlos llevaba tiempo persiguiéndome. Al principio me pareció un tipo simpático, demasiado guapo para mi gusto, muy popular entre mis amigas, lo que me frenaba un poco pues intuía que era un mujeriego consumado.

Un día me invito a salir y acepte. Un grupo de amigos tenía tocaba en un bar de la zona 1, era la oportunidad para conocernos mejor, me dijo. Igual van ir todas tus amigas, agrego.

Ese día nos sentamos cerca del escenario y él pidió una bebida fuerte, además algo para picar y ordeno que llevaran dos cubetazos más. Eso me decepcionó pues se comportaba como el típico macho que busca emborrachar a la chica para acostarse luego con ella.

Cuando el grupo comenzó a tocar, me di cuenta que no era el mejor lugar para estar. Mucha gente se traslado al frente, y eso me puso incomoda. Así que nos trasladamos de mesa con todos los cuates. Ahí, en lugar de estar conmigo comenzó a levantarse para ir al baño.

Al principio pensé que tenía mal de camioneta, pero al poco tiempo me di cuenta que sus idas al baño era para consumir coca. Siempre regresaba distinto y comenzaba hablar a mil por hora.

Al final, comenzó a gritarle a su amigo de la guitarra que no sabía tocar nada. Fue algo desagradable. Lo maltrataba de una manera cruel y sin sentido. Luego se ponía eufórico y bebía más ron y cerveza como un desconocido.

Cuando el grupo dejo de tocar, me tomo la cara y me dio un beso. Fue el beso más patético que me hayan dado. Fue horrible. Se comportaba como todo un patán, egocéntrico y drogado.

Después del beso intento meter su mano entre mis piernas pero no lo deje. Por suerte no continúo. Regreso al baño. Entonces aproveche y me di cuenta de que aquello no iba a funcionar y me fui a casa. Mis amigas hicieron lo mismo. Deje de verlo, hasta hoy que me envió de nuevo una invitación a facebook.

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