Celos de mi amante, algo bastante real.

323Una noche, al salir del cine, encontré a mi amante. Yo iba de la mano con mi novio, él estaba sentado esperando la siguiente función.
Desde lejos me sonrió, pero sabía que no le hacía gracia verme de la mano con otro hombre más joven que él.
Por joder, me acerque y lo salude.
– Hola tú. Dije en voz alta.
Su esposa estaba a su lado y me vio de reojo. El solo levanto la mano saludando, sin decir nada. Después mi novio me pregunto quién era.
– Ah, un compañero del trabajo, respondí con sutileza.
– Y quién es, no me lo has mencionado, insistió.
– Pues un compañero de trabajo, dije de nuevo.
– Entonces, preséntame.
– Está con su esposa, le digo, para terminar con la conversación.
– Pero insiste con determinación.
– Gerardo, cómo estás. Mira te presentó a Javier, ni novio.
– Ah, mucho gusto.
– Ella es mi esposa Rosario.
– Encantado.
– Ahí te encargo mañana que me lleves el informe, por favor.
– Un gusto de conocerla, adiós.
Por la noche mi amante me llama para reclamar.
– Qué piensas hacer.
– De qué, le respondo haciéndome la desentendida.
– Presentándome a tu novio. Eres una descarda.
– Al contrario, te salvo a ti, y me salvo yo. Ahora ni mi novio ni tu esposa pueden sospechar nada de lo nuestro.
– Buena táctica, responde.
Aclarado el asunto, quedamos por la tarde para hacer el amor. Después de tres horas, cada quién tiene varias llamadas perdidas. Es hora de enfrentar las cosas me dijo. ¿Le dirás la verdad a tu esposa?
Vámonos, responde.
En fin, el sueño se terminó, el despertador sonó, es hora de ir al trabajo.

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