Buscando nuevos brillos

Después de la pelea con Steve, tomé mis cosas y me fui buscando consuelo en otro lado. Primero llamé a Claudia, mi amiga, para contarle. Lo cual me ayudo para tranquilizarme. Después me fui a casa y me puse a ver televisión hasta que me quede dormida, con un sueño profundo y reparador para iniciar una semana de olvido.
Después de unos días todo había retornado a la normalidad, y había tomado control de mi vida. Steve estaba afuera. Ese sábado por la tarde llamé a José. Un chico lindo que había conocido en la universidad. Antes me había invitado varias veces a salir, pero siempre había dicho que no. Y no era por Steve y mi noviazgo, sino más bien consideraba muy niño al José. Era 6 años menor y como que no. Pero esa tarde le llame y eso fue lo que sucedió.
Me abrió la puerta llevando una camiseta blanca y un bóxer negro de Calvin Klein. Al verlo me sorprendió su desparpajo. – Siempre abres la puerta así, en calzoncillo, le dije. Se disculpo, sin mucha convicción. Ah, es qué pensé que era mi hermano, dijo.
Su pelo estaba mojado, pues recién acabada de salir de la ducha. Al saludarlo me mordí los labios, pues me provoco un impulso grande por besarlo. Estaba tan fresco, natural, lindo, que verlo así, recibiéndome tan él, me tuve que contener.
Su saludo fue cordial, aparte de mi asombro. Entonces fuimos a la sala y me dijo que me pusiera cómoda, iría a ponerse un pants. De pronto alguien grito en la otra habitación y abrió la puerta para preguntar quién había llegado. Ah, es mi hermano, dijo. No te preocupes, pero mejor ven, agrego, después de tomarme la mano y guiarme a su cuarto.
Cuando entre por primera vez a su habitación, me encontré con un hombre normal. Nada de poster con chicas semidesnudas, de lo que tanto tienen los adolescentes. Ningún desorden, algunos libros y la computadora prendida sin redes sociales. Pero lo que más me llamo la atención fue el suave perfume, muy particular en hombres maduros que antes me habían seducido.
La disculpa por su aspecto tan “informal” de su recibimiento se olvido y siguió así, lo que me divirtió mucho que lo hiciera. Me dijo que me sentará donde mejor estuviera. Entonces me senté en la cama, mientras el jalaba la silla para quedar frente a mí.
Yo estaba un poco confundida. A qué había llegado. ¿A coger? Aún no lo tenía claro pero era una opción. En el cuarto hacía calor y yo llevaba una chaqueta bastante caliente. Mira dijo, quítate eso, que no te voy a comer si lo haces.
Pero ese era el problema. Lo que tenía enfrente de mí era un joven guapo, perfumado, muy lindo y excesivamente fascinante como para no hacer nada. Y claro que me disgusto mucho que dijera que no iba a comerme. Si al final tal vez por eso había llegado.
Estaba sentada con las piernas cruzadas y una mano deteniendo a la otra en señal de incomodidad por el impasse y su falta de acción. Qué linda manera de sentarte, dijo. Mientras me mordía la lengua de nuevo.
Así que dude un poco y le deje ir todo. Entonces me paso la mano por el pelo, me tiro hacia atrás y por primera vez sentí su cuerpo, lo cual me provoco un escalofrío que disimule con una mueca de simpatía que no logro tapar mi deseo.
Mis senos son pequeños, aún están sólidos y redonditos. Así que lo primero que se nota, cuando me entra la calentura es precisamente eso, que se ponen más duros. Así que sin más preámbulo descargo su bestialidad sobre ellos.
Nunca me dio un beso. Tampoco hice algún esfuerzo por lograr eso. Pero cuando al final mi cuerpo estaba desnudo en aquel cuarto familiar, me susurro lo linda que le parecía, la excitación se apodero de mi deseo. Entonces sentí su pene, ya fuera del bóxer y no pude detenerme ante la magnitud de su pito.
Todo termino cuando su madre le fue a tocar la puerta para anunciar la cena. Siempre pensé que vivía solo, pero ahora resulta que no. Salgo como un pedo de ahí, en completa soledad. 1438700753LONELINESS-17

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *