Brevísimos relatos sobre la virginidad

virgenI

Lucía es una linda adolescente que encuentra lo que busca. Se desnuda, mientras José admira sus largas piernas. Poco a poco se siente más segura de lo que hace y quiere. Su sonrisa delata nerviosismo, pero también deseo. Los dedos de José se hunden entre las piernas de Lucía. De pronto todo acaba, se separan. El abundante vello púbico de Lucía está lleno de semen. Ella, adolescente aún tendrá que esperar para conocer el fin de la historia.

 

II

Me invitó con una intención oculta. Acepté por lo mismo. El misterio atrae. Las paredes de su habitación están cubiertas con carteles de mujeres desnudas. De lado a lado, unas posan  paradas, otras con las piernas abiertas, en todas las posiciones posibles. Hay rostros sugerentes, excitantes y con miradas tiernas. Otras son morbosas y bastante desagradables. Son muchas que no da tiempo para observar con detenimiento a cada una de ellas. Pero a pesar de esa evocación sugerente de mujeres desnudas, no hay complicidad, ni pasión en el hombre que habita ese cuarto. Tampoco hay algo mejor que el amor. Y así prefiero buscar la pasión en otro lado.

 

III.

El aprendizaje es parte de nuestro desarrollo. Jazmín lo tenía claro. Pero esa tarde no sabe muy bien que le pasó. Ella dejó, que su pareja hallara en su cuerpo esos bordes deseados, que poco a poco acariciaba con mucha fuerza. Una vez lograda la pasión, con la misma fuerza que exploró su cuerpo, su pareja la coloca sobre la cama, extiende sus piernas y él cierra los ojos enloquecido por el embrujo de su virginidad. Cuando su boca llega al placer, siente la sangre fluir sobre su cara. El entonces vuelve hacia ella frenéticamente. Ambos se dan cuenta que la regla ha bajado.

 

VI.

Después de leer esos libros sobre erotismo de mi padre, mi mente es una experta en el arte de amar y ser amada. Sin presumir, he tenido sexo miles de veces, en variadas posiciones y formas. Pero mi cuerpo aún se está asomando al placer. Sigue siendo neófito. ¿Cómo conciliar esas disparidades?. Soñando nutro mis fantasías. Buscando entre todos los aspectos positivos de esté falso dilema, encuentro salida. Pongo en venta mi tesoro. Algo que quiero perder, pero no se a quién darle esa emoción. Entonces al azar. Como un juego de pokar, gana quién tenga más. Y ahí estoy, tomando valor, cuando por fin me animo. El despertador suena, es hora de ir al colegio.

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