Así lo quiero

Jorge es un amigo muy querido y nos conocemos desde la primaria. Es muy guapo, algo tímido, pero con suerte con las chicas.

A pesar de los años, sigue siendo soltero. Al principio, pensé que a Jorge no le interesaban los compromisos, que su idea de una relación era siempre durar menos de dos meses y buscar otra. Luego pensé que era gay. Aunque siempre lo dude, porqué no encajaba con los estereotipos que tengo.

Ya cansada, le pregunte y me termino mostrando su virilidad.

Lo interesante de está historia no fue comprobar que Jorge funciona bien con una chica, sino la forma en que lo hace.

Por cierto, es algo distinto, morboso, sucio y si le encuentras el sentido, resulta placentero.

Es un chico correcto y educado, normalmente, pero la cama se transforma en un tipo “dirty talk”, que en inglés significa el arte de hablar sucio, cuando se tiene una relación.

La idea de compartir gemidos, expresiones sucias y explicitas, le genera una excitación superlativa. Y jorge hace su papel. Te llama mi perra, te pregunta si quieres más y un rosario de cosas insultantes que jamás podrías imaginar.

Tu pensarás ¿y eso es placentero?.

Pues es cuestión de actuar, asumir roles y disfrutar. Y claro que al final resulta placentero.

Al mismo tiempo que te dice las groserías, te incita a que tú también juegues un papel. Qué dura la tienes,  dame por el culo y soy tu putita, son las frases que más lo enloquecen.

Al principio no me lo podía creer, pero luego ¡te sorprenderás al comprobar cuan excitantes puede ser!

Haz la prueba.

Dile a tu hombre ¡Hazme duro, muy duro!

Si se lo pides con rostro de sensual súplica, apenas se lo digas, él sacará de sí toda su energía y te embestirá como bestia salvaje.

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