Arrecho

tumblr_nssmkrKz7E1qj5djio1_400Mi comadre me invitó a una fiesta. Yo no quería ir y se lo dije. Prefiero quedarme en casa, estudiar, avanzar en mis cosas.
Pero Marina no escucha razones.
– Debes salir, divertirte. Nunca sales, siempre aquí con tus cosas.
– No es cierto, a veces voy al cine, le respondo.
– Vez. Hace cuanto no tienes sexo?, me pregunta con burla.
Y así me convenció.
Llego temprano a casa y me ayudó para escoge el vestido de la noche. Ponte algo ligero, me dijo. De inmediato pensé, ¿algo ligero? y si hace frio o sí llueve.
– ¿Qué tan formal es la fiesta?
– Bastante, respondió con desdén, sin dar detalles.
– Será en el Hotel Barceló, te imaginas dijo como qué si eso me dijera algo.
– No me imagino. Qué hay con eso.
– Mira ponte este vestido negro.
De inmediato me entro el morbo cuando me enseño el vestido que hacía tiempo no usaba. Ese ya no me queda, dije con displicencia.
Pero me encanto saber que aún me tallaba bien. Un ligero vestido con un escote discreto, bastante corto eso si, pero que combinaban a la perfección con unos zapatos de punta, que tampoco había usado mucho.
En la celebración sentí las miradas de muchos hombres. Pero mi comadre me presentó a uno de sus nuevos amigos. Un tipo joven, bastante tímido, quizás cohibido. Pero agradable y guapo.
– Dónde te conseguiste a este tipo, le pregunte.
– Ah¡¡¡ el Diego. Es mi compañero en la maestría, trabaja para una farmacéutica. Está guapo, verdad.

Lo invité a bailar, aún cuando al principio se negó, la presión del grupo lo llevo a bailar bachata, salsa, merengue y románticas a mi lado. Y en realidad no sabía bailar el pobre, pero me gusto su disposición.
Después del tercer trago yo había comenzado un juego de seducción bastante inocente al principio, hablando en doble sentido, diciendo cosas subidas de tono y tomando confianza con él. El resto de amigos de la fiesta me celebraban todas mis ocurrencias. Estaban locos igual que yo.
Despejada y con más alcohol corriendo por mis venas, deje de ser inocente y me convertí en provocativa y directa. El chico me había provocado una necesidad urgente.
Que rico bailas, le mencione al oído, para después susurrarle que tenía ganas de besarlo.
Antes de las doce, le dije a mi amiga que me iba. Y a él, le dije que me llevará a otro lado.
Salí corriendo al parqueo y de inmediato lo llamé. Te sigo, a dónde vamos, le pregunte. Como siempre, no supo decir a dónde. Es qué no sé, me respondió.
Vivo cerca, vamos a mi apartamento, le dije.
Y cuando llegamos, antes de entrar a casa le advertí. Mira, no quiero problemas posteriores. Lo que habrá aquí, aquí se quedará. Y será solo está noche. No hay reprisse.
El respondió con un gesto más inocente aún, como desconociendo a lo que me refería. Ante su falta de empuje, entre a la sala, me desvestí de inmediato y me senté sobre mi cómodo sillón, subiendo mis piernas sobre la mesa de centro. Quiero que me hagas sexo oral, le ordene.
El tipo, nervioso y sin hablar, se incoó y comenzó a lamer toda mi vagina. Me asombre de su torpeza y de mi desparpajo, pero me sentí bien.
Goce tanto ese arrebato que comencé a gemir de inmediato. Y de inmediato tuve un orgasmo. Fue tan rápido y tan rico, que no tuve tiempo de mucho.
Ven le dije, hagamos esto. (el 69). Su pene estaba erecto. Me puse arriba, mientras tomaba mi vagina con sus labios, los míos humedecían su pene. Ya en mi boca, sentí una oleada de sensaciones y la cosa fue a más, todo de nuevo y me provoco que me viniera con fuerza.
Entonces paso algo que nunca antes me había sucedido. De mi vagina salían chorros de líquido. Y me avergoncé, debido a que yo estaba arriba y toda su cara estaba llena de orines que no dejaba de expulsar. “Me hice pipi”, dije con vergüenza.
El chico se asustó, pero dijo con valentía y orgullo, no es nada, no te preocupes.
Así dejó atrás toda su timidez y se sintió arrecho.

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