Aprendizaje

amor-y-sexoRecién cumplía los 18, cuando por azares del destino conocí a un tipo mayor. Creo que tenía 32 años, nunca lo supe de verdad.

El asunto resultó más complicado. Supo leer mi mente, me despertó el morbo por el sexo.

En esa época ya no era virgen. Técnicamente si, pues las pocas relaciones anteriores no contaban mucho.

Con él descubrí el sexo oral. En ambos sentidos.

Así tuve mi primer orgasmo. Y después, vinieron muchos más, con infinidad de formas y situaciones.

Luego me enseñó a masturbarme. No era rutina, pero sin que me masturbara, mientras me observaba, me costaba tener orgasmos múltiples. Lo descubrimos jugando y nos resultó una maravilla.

Era un hombre atento y cariñoso y después de un año yo andaba locamente enamorada de él.
Pero nuestra relación no era de amor.

Por las malas y gracias a él aprendí algo muy cierto y tuve conciencia de que amor y sexo eran cosas muy diferentes.

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