Amistad duradera

Entre a estudiar en la Universidad y ahí conocí a Esteban. Era un tipo simpático que me dio cola cuando gestionaba mi carné. En ese entonces era maquillista profesional en un salón de belleza y hacia teatro en la Universidad Popular. Pronto nos hicimos amigos y poco a poco descubrí a una estupenda persona.

Siempre decía que estaba frustrado, pues no era lo suficientemente atractivo para las chicas y que eso le había marcado la vida. A mi no me parecía nada de eso. Quizás era mala suerte, le decía siempre. En una conversación le pregunte si había tenido novia, pero dijo que no, así que la siguiente pregunta fue más directa, y casi fue una afirmación de mi parte: – entonces eres virgen-, dije sin más. Algo contrariado, hizo un gesto de malestar, entonces reaccione de inmediato y le deje ir lo siguiente: si es así yo te puedo ayudar, no te preocupes, que podemos hacerlo, dije sin más.

Desde ese momento me entro cierta obseción por la situación. En realidad no era guapo, pero tampoco feo, como él pensaba. En mi mente la fantasia de estar con una persona virgen fue creciendo y como dije, se convirtió en obsesión. Comencé hacer teatro con él, regresaba a casa por las noches en su compañía y siempre que podía me le insinuaba. Todo comenzó cuando lo bese sobre el escenario y me gusto. Así que comencé acosarlo insistentemente. Una vez lo toque y supe que su pene era grande y consistente, así que esa cuestión se convirtió en un asunto de primer orden.

Comenzó a quedarse en mi casa, cuando su familia se mudo a Palencia. Mi madre lo adoraba y mi padre decía que éramos como uña y mugre.. En casa todo mundo pensaba que eras novios, pues siempre andábamos juntos. Así que todo fue más fácil. Siempre que se queda en casa, lo hacia en mi cuarto. Mis padres aceptaban cierto libertinaje, siempre y cuando no anduviéramos de vagas en la calle ofreciendo las nalgas, decía mi madre. Prefiero que lo hagan aquí y no afuera nos decía a mi hermanas.

Pues una de esas noche terminamos desnudos y cogiendo. No fue algo del otro mundo, pero para mi, si fue algo especial. Descubrí el cuerpo de un hombre inseguro de su sexualidad, de sus gustos, de sus propios instintos. Creo que no la paso tan bien como yo, pero para ambos fue un descubrimiento. Después de esa noche, nuestros almas fueron más unidas que nunca. Y yo me asumi como novia, a pesar de su reticencia.

Después de varias semanas, el sexo se convirtió en algo presente entre nosotros, presente pero no constante. Los ensayos los fines de semana era agotadores, así que siempre lo obligaba a quedarse en casa, y no regresar con sus padres a Palencia. Dormimos juntos por más de un año. Desnudos, acurrucados y con ganas de mi parte de coger, pero no siempre se podía. Por diversos motivos, pero siempre por sus miedos y evasivas. Pero ahora que me acuerdo, nos abrazábamos toda la noche y después de eso, no he dormido con nadie más de la manera, tan a gusto como lo hice con él.

Un domingo, mi madre nos encontró desnudos en la cama y todo mundo asumió lo mejor para nosotros. Y desde ese momento paso a formar parte de la familia. A donde íbamos él nos acompañaba. Fiestas, bautizos, cumpleaños, visitas familiares, viajes a la Antigua, incluso a El Salvador, a la playa. Mis padres lo adoptaron y mis hermanas lo hicieron primo. Yo lo disfrutaba, sexualmente entre nosotros las cosas no se daban y la intimidad siempre fue complicada. Mi madre le regalo una caja de 100 preservativos, para que no la embaraces, le dijo. No quiero nietos aún, así que gasten eso y los compro más, agrego con picardía. Usamos unos 10, tal vez.

Dormir desnudo con él me fascinaba. Su cuerpo delgado, fino, sus piese suaves y su cuerpo lampiñio, me daba una sensación de placeer y tranquilidad que nunca antes había sentido. Su pene era grande y grueso pero rara vez tenia erección a pesar de sentir mi cuerpo y mis manos que siempre lo tocaban. Cuando algunas veces tuvimos relaciones le costaba terminar, y a pesar de todo, decía sentirse a gusto conmigo. Siempre que yo terminaba, el hace el mate que se había venido, pero aprendí a revisar el preservativo y siempre estaba vació.

Yo me enamoré, como una adoslescente, con locura. Así que todo marchaba bien. Hasta que una noche, casi de madrugada me despertó llorando, apurado para contarme algo, muy íntimo según me dijo.

Entre la penumbra del momento y mi sueño, lo vi sollozando buscando las palabras exactas, para que su secreto tuviera sentido para mí. La luna de esa noche estrellada reflejaba el rostro de una persona angustiada con un peso enorme en su espalda. Dime ya, dije algo enojada, tengo sueño y quiero seguir durmiendo. Entonces se armo de valor y expreso todo.

Estoy enamorado de Erick, dijo y agrego, no sé que hago contigo. Pero seguro no es algo que deseo. Dicho esto, comenzó a llorar. No te preocupes, dije, mañana se te pasa, agregue. Los dos nos acurrucamos, desnudos como estábamos y continuamos durmiendo. Al despertar me le eche encima y tuvimos un mañanero sabroso. Pero se disgusto mucho. Ya te dije, advirtió. Estoy enamorado de Erick.

Seguimos de novios durante seis meses más y tuvimos sexo dos o tres veces durante eso tiempo. Hasta que un día dejo todo y se fue con Pablo, puesto que Erick nunca lo pelo. Nosotros continuamos siendo amigos. Muy buenos amigos. Mi padre se burla de mi y mi madre no lo puede ver. Pero yo siempre que puedo, le llamo.

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