Amigos y pareja

Cada mañana me levantaba con el tiempo justo para llegar al trabajo. No vivo lejos, simplemente el tráfico en la ciudad es caótico y me estresaba.

Comencé a trabajar estando en cuarto año de la universidad. Antes no tuve necesidad de hacerlo. Así que me tomó por sorpresa eso de levantarme casi de madrugada para llegar puntual al pinche trabajo.

Lo bueno es que tenía un jefe muy capaz y honesto. Comprendía cando uno llegaba tarde, no pedía cosas de más y siempre estaba atento para que no nos faltará nada.

Yo lo apreciaba mucho. El me animaba a que no dejará los estudios. A que ahorrará, en fin, siempre estaba pendiente de todos, pero conmigo siempre fue especial.

Con eso del trabajo y los estudios, deje de salir, los novios se esfumaron y mi vida cambió radicalmente. Mis amigas, quedaron como bello recuerdo en las redes sociales, pues casi nunca las veía.

Comencé intresarseme por mi jefe, pero este no me puso atención, así que me dedique a otras cosas.

El asunto cambio radicalmente después de un año. No me di cuenta de nada, y cuando lo hice, incentivé la confusión.

En ese tiempo conocí a José, un amigo del jefe. Comenzamos a salir, casi por casualidad.Pero nos enganchamos al poco tiempo. Yo me quedaba en su apartamento, los fines de semana, cogiamos por las tardes y luego dormiamos un poco para salir de parranda hasta el domingo por la mañana, que regresaba a casa.

En ese mismo lapso, mi jefe comenzó a decirme cosas. Primero me dijo que me quería ver en otro plan. Que le gustaría que fuéramos pareja. Eso me emocionó, pero ya estaba con su amigo.

Claro que le dije que no, en principio. Pensandolo bien no me gustaban las relaciones en el trabajo. Pero aún sentía la inquietud por estar con él.

Pero estuvo insistiendo por un tiempo. Así que acepte salir. Tuvimos un relación casi de inmediato. Fue bonito, en el sentido de cómo sucedio. Y luego comenzó a invitarme a más cosas. Hasta que se dio cuenta que salía con su amigo.

Entonces las cosas cambiaron. Los dos me tomaron como su agarre, uno de fin de semana, y el otro de entre semana. Yo mantenía ambas relaciones, por el morbo de sentirme deseada por dos hombres.

Hasta que un día, conocí a otro chico y me enganche de él de inmediato. Comencé a evadir a los dos sin cortar de una vez. Pero ya no quería nada con ellos.

Cada uno, a su manera comenzó a salir con otras chicas y al principio, me dijeron que tenían novia. Lo cual me alivio por completo.

Un día, en una fiesta en Antigua nos encontramos los tres. Ellos con sus novias, yo con mi novio.

Bailamos alegremente las tres parejas. Y yo comencé con las comparaciones y me sentí mal. En serio, me había enamorado y no era justo que hiciera eso. Pero aparte del sentimiento, el amigo de mi jefe me había provocado los orgasmos más ricos que jamás había sentido. Y me jefe, era un experimentado amante, que descubrio mi cuerpo como nadie lo había hecho antes, al grado que alcance orgasmos múltiples cuando me penetró por el ano.

Mi pobre novio, era un amante en bruto. Pero lo amaba.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *