Acto de amor

 Me dijo que mis pechos eran perfectos, entonces tome sus manos y generosamente le oriente hacia esos generosos, tersos y blandos pechos que tanto deseó.

Sus caricias fueron fantásticas. Los tomaba con fuerza con ambas manos, pero de vez en cuando los jalaba con dureza para luego frotarlos con ternura y viceversa.

Cuando su boca se pozo sobre ellos, sentí sus dientes y mis suplicas fueron urgentes, los pesones fueron los primeros en reparar que estaba a punto de alcanzar las estrellas.

Embestirme fue el trámite perfecto para el acto de amor erótico más perfecto del día.

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