Acelerada por la zona 1

Juan me llama y me pide de favor si lo puedo recoger en la esquina de la 7 avenida, por el parque central. Estoy tomando con unos amigos, pero ya me siento algo tocado y no puedo regresar solo a casa, dice.

Tomo rumbo a la zona uno, por el periférico para salir sobre la sexta avenida. Pero hay un choque y los de emetra desvían el tráfico. Entonces voy a parar a un callejón que da unas cuadras atrás del conservatorio.

Hay un chavo en la esquina y me hace señas. Al ver que no contesto, se cruza la calle y me habla, de forma amable pero insistente. Te hago de todo, por 300 varas. Me sonrió, un poco expectante, pero con bastante miedo. Entonces saca su pene y me lo muestra. Es descomunal. En serio, es grande. Seguro nota mi asombro y mi curiosidad, así que insiste. Mira dice, son 16 centímetros de puro placer, que dices, anímate.

Reacciono rápidamente: vete a la mierda y acelero.

Pero la impresión dura toda la noche. Que inmenso.

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