Sumisión

La primera vez que me extendió la mano, note su rostro frágil, sus ojos tiernos y su boca balbuceante. No me beso en la mejilla como era costumbre en dicho círculo de amistades, más bien extendió su mano muy respetuosamente y suavemente me dijo hola. Quizás fue eso, o tal

#QuedateEnCasa

Me levante temprano y rechace el desayuno que mi madre me había preparado. A dónde vas, me pregunto, agregando el estribillo, si hoy no tienes que trabajar. No le conteste, mientras me tomaba un vaso de leche con las vitaminas que me recomendó el doctor. Voy a salir madre, dije

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