La planeación de barrios

Omar Marroquín Pacheco

Es importante aportar conceptos y metodologías de urbanismo participativo, dirigidas a mejorar las condiciones de vida en los barrios populares. El concepto de derecho a la ciudad plantea desafíos concretos, para resolver los crecientes problemas de alojamiento que enfrentan las ciudades a nivel global.


Históricamente se pensaba que el problema de la vivienda popular se resolvía construyendo soluciones habitacionales, con recursos públicos Pero la experiencia demuestra que esto no sólo no es así, sino que inclusive puede empeorar el problema. La clave parece estar en resolver el problema de mayor participación y mejor regulación urbana.


Los barrios se deben orientar a que crezcan ordenadamente con una forma de participación en el diseño y la gestión de estrategias de producción de hábitat popular. Involucrando a los vecinos y progresivamente las autoridades gubernamentales, locales, al sector privado, a las organizaciones no gubernamentales y a las empresas proveedoras de servicios públicos.

Se deben hacer estudios históricos de los procesos de urbanización de los barrios, el tiempo de intervención a los que han sido sometidos, tratando los de salir de la marginalidad. La intención al estudiarlos en detalle es aprender de sus aciertos y errores fundamentando un diagnóstico que sirva para desarrollar una propuesta de futuro.


Es importante sintetizar los pasos para trabajar en una forma participativa realizar una propuesta de mejoramiento barrial y la generación de vivienda popular. Aportando así instrumentos concretos para materializar la cuestión del derecho a la ciudad, es decir el derecho que toda persona tiene de acceder a una vivienda digna y a servicios urbanos
básicos como agua potable y saneamiento, a través de sus propios esfuerzos de ahorros en el Marco de ejercicios colectivo de planificación barrial.


un barrio mucho más que un pedazo de ciudad, es el espacio con el que se identifican un grupo de personas y familias. Los barrios populares lejos de ser el lugar de armonía que muchos idealizan, suelen ser espacios de conflicto donde la escasez de viviendas, la falta de servicios públicos y las dificultades para acceder a empleos y oportunidades de generación de ingresos, entre ocho a la muchas cuestiones, crean enfrentamientos que segregan aún más el barrio del resto de la ciudad y lo fragmentan en piezas desarticuladas.

Esta situación es peligrosa porque lleva a que mucha gente, no tenga acceso a servicios básicos, como agua y saneamiento, ni viviendas y que resulten forzados a alquilar cuartos en asentamientos informales, o inmuebles interesados, con malas condiciones de habitabilidad y en peligro permanente de desalojo.

Estas condiciones de vida inestable afectan seriamente sus posibilidades de conseguir trabajo o generar ingresos empeorando sus condiciones de vida y creando un círculo vicioso de pobreza.

Es por esto que es de primordial importancia realizar diagnósticos participativos que revelen las causas profundas de los problemas barriales y detectar sus potencialidades, no sólo en los sectores problemáticos como el hábitat informal, sino también y muy especialmente en su entorno, es decir en el resto del barrio donde también existen problemas a atender y donde se encuentran las soluciones estructurales.


Es un error tratar sectorial y aisladamente el desafío del derecho a la ciudad, es una forma
de negarlo. Y seguido por el contrario desarrollar las estrategias adecuadas y los canales
participativos para legitimarse, es una forma concreta de progresar hacia su concreción.

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