Desdolarización de los granos y su agridólar: efecto BRICS

Alfredo Jalife-Rahme

Hace casi 11 años alerté sobre el “advenimiento del agridólar (dólar apuntalado por la agricultura y los alimentos) que colocaría a China en desventaja geopolítica debido a sus angustiantes importaciones para nutrir a la mayor población del planeta y al ocaso del petrodólar () y ()”.

Dos notables consecuencias de la guerra en Ucrania y su multidimensionalidad son la doble crisis energética y alimentaria. Once años después a la ominosa advertencia de Zero Hedge, resultó un efecto alimentario BRICS cuando Brasil desplazó a EU como el rey (sic) de las exportaciones (sic) de maíz en el mundo, según el portal globalista Bloomberg (https://bloom.bg/3R3pTQK). El mismo Zero Hedge admite, 11 años después, que emerge un nuevo orden multipolar con el BRICS y el Grupo de Shanghái (SCO, por sus siglas en inglés) que “ofrecen amplias alternativas al hegemónico occidente colectivo ()”.

Tal ha sido la hipótesis de un servidor desde hace 13 años en mi libro El híbrido mundo multipolar: un enfoque multidimensional ().

El Departamento de Agricultura de EU (USDA) exhibe que el reinado durante cinco décadas (¡megasic!) de Washington con el maíz concluyó con la cosecha de 2023, cuando sus exportaciones (sic) globales alcanzaron 23 por ciento, muy por debajo de 32 por ciento de Brasil. En la década pasada Brasil y otros miembros del BRICS+ ya habían desplazado a EU que había perdido su supremacía tanto en producción como en exportación de trigo y soya.

Las estadísticas varían cuando se trata de exportación o de producción. En el ranking de los cinco principales productores (sic) de trigo, tres pertenecen al RIC, en orden: China (1), India (2) y Rusia (3), ante EU (4). En la producción (sic) global de soya, en el ranking de los cinco primeros, cuatro pertenecen al BRICS+: Brasil (1), Argentina (3), China (4) e India (5), ante EU (2).

No es menor la pérdida del primer lugar del maíz exportado cuando su valor (sic) en EU fue de 91 mil 730 millones de dólares, el de soya 61 mil 150 millones y el del trigo 14 mil 600 millones en 2022.

Según Stephen Nicholson, estratega global de granos del banco agrícola Rabobank, cada año Brasil probablemente tomará mayor participación del mercado global y una de sus principales razones es el reajuste del comercio agrícola de China con Brasil y alejado de EU cuando los legisladores en Washington “han militarizado (¡megasic!) frenéticamente al dólar y al comercio contra Pekín (https://reut.rs/485kqia)”. Aquí aplica la metáfora de la lenta ebullición de la rana cuando EU perdió su supremacía del maíz durante 40 años (¡megasic!).

Michael Hirtzer y Dominic Carey, de Bloomberg, aducen una serie de factores detrás del fin del reinado de EU: elevados costos y escasez de abiertas tierras de cultivo, los efectos constantes de la guerra comercial con China, y un dólar fuerte (¡megasic!). Comentan que el continuo declive y la pérdida de competencia de EU es un golpe para un país que desde siempre ha utilizado (sic) los alimentos como fuerza geopolítica (¡megasic!). Les faltó esgrimir que Brasil tiene la fortuna climática de tener doble cosecha anual.

Más importante aún es la debilidad del real (divisa brasileña) frente al dólar, lo cual es aprovechado estupendamente por China (https://bloom.bg/3Lc7Jsf). Karl Plume, de Reuters, arguye que Brasil está ganando el juego de las exportaciones (sic) de maíz.

La complementariedad de China y Brasil asienta más vibrantemente sus reales cuando Brasilia interactúa intensamente con inversiones en infraestructura y tecnología aportadas por Pekín. Así, los exportadores chinos usan swaps (), mediante sus divisas nacionales respectivas, haciendo de lado al dólar en su comercio bilateral anual de 150 mil millones de dólares (). El comercio intra-BRICS+ se está volviendo circular cuando compran y venden con sus divisas nacionales respectivas brincando la hegemonía del dólar.

http://alfredojalife.com

La Jornada

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