Abejas: catástrofe anunciada

Silvia Ribeiro*

El Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes, Campeche, denunció este 24 de enero una nueva ola de muerte masiva de abejas en las comunidad de San Francisco Suc-Tuc y Crucero de Oxá, localidades donde la apicultura es una actividad fundamental de la población. En conferencia de prensa, denunciaron que al menos 30 por ciento de sus colmenas han sido afectadas (http://tinyurl.com/mu7merhd). Es una situación desesperante, agravada por el hecho de que hace menos de un año las mismas comunidades sufrieron una situación similar que afectó 87 por ciento de sus colmenas. Gracias a un estudio de Ecosur, se pudo comprobar que la mortandad en marzo de 2023 fue causada por el insecticida fipronil, un agrotóxico prohibido en Estados Unidos y Europa (http://tinyurl.com/4wmy6uzu).

Significó una enorme devastación social, económica, ambiental y para la apicultura de la región, de la que las comunidades aún no terminan de reponerse, aún siguen pagando las deudas que debieron contraer para recuperarse y subsistir.

No pueden decir si es el mismo agrotóxico que mató a las abejas en 2023, pero señalan que son los mismos síntomas. Saben que se debe a las aplicaciones de agrotóxicos, posiblemente en sembradíos de sorgo y otros cultivos industriales en la región. El rancho El Cenit, que practica la agricultura industrial con agrotóxicos en grandes extensiones, está muy próximo a ambas comunidades. Ven constantemente pasar camiones de Monsanto (ahora Bayer) para los centros agroindustriales de la zona.

El colectivo denunció que desde la mortandad masiva de abejas en 2023 –que se considera una de las peores ocurridas en la entidad– ninguna de las autoridades de los tres niveles de gobierno les ha respondido para tomar evidencia de los daños ocurridos o fiscalizar el uso y prácticas de uso de agrotóxicos en las instalaciones industriales para prevenir sus impactos. En 2023, las autoridades locales declararon que no tenían competencia en el tema y les dijeron que fueran a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que tampoco se ha presentado ni les ha contestado.

Por el contrario, durante el periodo transcurrido desde entonces, las y los apicultores han sido señalados como si fueran los culpables de la mortandad de las abejas, alegando que no saben manejarlas y que están muy cerca de las plantaciones industriales. El colec­tivo explica que sus comunidades y las zonas de colmenas en bosques de la región estaban allí muchas décadas antes de las ocupaciones con agricultura industrial que contamina agua y aire. A esos impactos se sumó la grave deforestación que causan las comunidades menonitas que se han instalado más recientemente en la región, que destruyen los bosques donde están sus apiarios.

“Vemos pasar los camiones de soya, sorgo, maíz industrial; nos dicen que los nuevos proyectos agroindustriales traerán progreso y derrama económica, pero son enormes extensiones que usan agroquímicos, no es verdad ni siquiera que nos den trabajo (…). Destruyen nuestra alimentación, nuestra salud, el medio ambiente. Con la producción de miel sí nos alimentamos y nos mantenemos; mientras cosechamos, otras personas en la comunidad producen los alimentos que necesitamos y así todos estamos mejor”, declaran durante la conferencia.

La producción de soya y maíz industrial en esa región va en gran medida a las granjas porcícolas de la península, otro tipo de empresas con enormes impactos ambientales, que también destruyen las bases de la vida comunitaria maya.

En un comunicado anterior del Colectivo de los Chenes, decían: Vivimos en el contexto de un modelo agroindustrial que devasta, destruye, envenena, comercia y contamina nuestras principales fuentes de empleo; extermina nuestras abejas y recursos naturales. Enfrentamos el crecimiento sin control de una franja agroindustrial que atraviesa la última selva maya, herencia de nuestros ancestros y legado para nuestros pueblos (http://tinyurl.com/mr3chndj).

La muerte masiva de abejas por agrotóxicos se repite en muchos otros estados de México, como Veracruz, Chihuahua, Guanjuato, Querétaro, Morelos y Michoacán, con grave impacto sobre la apicultura campesina, además de en salud y economía. Frente a esto, organizaciones de apicultores de comunidades y ejidos de varios puntos del país formaron en 2019 el Comité Nacional de Fomento, Desarrollo y Sanidad Apícola. Plantean la urgente prohibición del fipronil y otros agrotóxicos que afectan a las abejas, y el desarrollo de normativas de protección de la apicultura campesina, que se elaboren desde y junto a las comunidades y organizaciones. Crearon un sitio dónde reportar las ocurrencias de muerte masiva de abejas: http://tinyurl.com/chsmuj9y. Un problema repetido es la falta de recursos para actuar rápidamente en los casos de muerte masiva de abejas, elemento esencial para determinar responsabilidades. Por ello, en octubre de 2023 el comité hizo un llamado a colaborar con un fondo de emergencia para el análisis de la muerte de abejas (contactar abeja_negra@hotmail.com , whatsapp 442 3431910).

La apicultura campesina es de gran importancia, mucho más allá de quienes la practican, ya que la polinización que brindan es un aspecto clave de cultivos y funciones de la naturaleza.

* Investigadora del Grupo ETC


La Jornada

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