Distinguidos colegas de las direcciones de los partidos
MLP, Semilla, URNG, WINAQ y Organizaciones sociales

Miguel Ángel Sandoval.

Luego de varias cartas animándolos a procesos de alianzas de cara al evento electoral, varios hechos se han producido. Lo más relevante son las discusiones en favor de las alianzas y los procesos que ya se encuentran encaminados, que merecen nuestro apoyo entusiasta. Claro que son todavía insuficientes, que demandan de mayor celeridad y, sobre todo, de mayores niveles de inclusión y alcance.
En esta ocasión quisiera hacer referencia a un hecho novedoso y de alcance difícil de medir por lo excepcional. Un cartel colocado en la región Q´eqchi´, que ha sacudido las redes sociales, que nos dice de la manera más directa y sencilla el deseo de mucha gente de nuestro país. Pues el contenido del mismo nos remite a un concepto que es una demanda: el respeto por el territorio o territorialidad.
Lo curioso de todo este revuelo, es que quienes primero reaccionan son los defensores del acto de corruptos que rápidamente quitaron el rotulo, aunque muy tarde pues el mensaje ya había trascendido por las redes al país entero. Mientras en las organizaciones de la izquierda o progresistas, el silencio es la norma. Queda en ocasiones la impresión que se pretende hacer del silencio (o falta de postura) la norma y algo parecido a un ejemplo a seguir…. Nada que ver.
En muy pocas palabras nos dicen: “si los partidos de izquierda no vienen con una alianza en la mano, mejor que no vengan”. De alguna manera, Winaq y Urng pueden decir con cierta solvencia que están caminando en esa dirección, aunque queda la sensación que esa parte de la alianza es algo adquirido, que se ha expresado ya en otras ocasiones.
Y queda la duda sobre las otras expresiones de las denominadas izquierdas. Esto es Semilla y Mlp. Cada una con sus características y sus sensibilidades. Pero el tema ya está planteado. Aunque es necesario apuntar que hay experiencias locales que nos dicen de alianzas que se realizan a partir de las características locales.
Del cartel de marras, junto a esa idea por hacer de la territorialidad algo concreto, lo más significativo es la cantidad de opiniones aprobatorias. Sin exagerar hay respuestas positivas que he visto en los cuatro puntos cardinales del país. Desde occidente y oriente, el centro y gente con diversas ocupaciones. El sentimiento de unificar fuerzas y sumar grupos o sectores se hace fuerte conforme pasan los días. No es una expresión de las inquietudes personales. Pero ello debe tener una voluntad clara que expresen, de manera principal, los partidos políticos progresistas.
En este contexto, en las diferentes agrupaciones de los partidos o grupos progresistas, ya se inicia con el infernal ruido de las encuestas. Que, si unos tienen un punto más o dos, y si otros no aparecen en las encuestas, pero finalmente no se toma en consideración que todos los candidatos dependen hoy, de lo que pueda hacer el TSE, violentando la ley electoral, autorizando o desautorizando a los candidatos o incluso a los partidos. Nada esta adquirido, nada esta consumado.
Hoy día, las candidaturas no pueden ser consideradas como definitivas, o como la expresión de la voluntad popular. Es necesario tener los pies sobre la tierra y saber que, en el país de las sorpresas, nada está escrito en piedra y todo puede ser considerado tentativo, sujeto a nuevos procesos de negociación, de espacios, de candidaturas, y, sobre todo, de expresiones de encuestas que no dicen mayor cosa.
En esta perspectiva, haría un llamado respetoso pero firme, a efecto que se pueda hacer del proceso de alianzas algo realmente relevante y, sobre todo, incluyente. Se debería tratar que ningún grupo progresista quede al margen, que las diferentes candidaturas puedan ser revisitadas y con ello que se encuentre una senda para la victoria electoral de las izquierdas hoy grupos progresistas.
Es algo que se encuentra al alcance de la mano. Es una posibilidad que se puede ver pero que hace falta construir.

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