El general alemán Harald Kujat critica que Ucrania combata sin objetivo y sólo para favorecer a EU

Alfredo Jalife-Rahme

E

l anterior Jefe de Estado Mayor del ejército alemán (Bundes-wehr), de 2000 a 2002, y jefe del comité militar de la OTAN (2002-2005), hoy general retirado de la fuerza aérea (Luftwaffe), Harald Kujat (HK), escribe un perturbador artículo en Preußische Allgemeine Zeitung, en el que pone en tela de juicio el desbrujulado objetivo de Ucrania y critica la postura del gobierno multicolor de Alemania (https://bit.ly/3BihyAa).

Ya desde 2014, el general HK fustigó que la «OTAN había fracasado descaradamente en Ucrania» (https://bit.ly/3RkKJIL). Por cierto, esta es una opinión que se consolida más en los círculos académicos críticos de Occidente y Eurasia, no se diga del Sur global.

Independientemente de que reconozca el esfuerzo de Ucrania para defender su soberanía, HK exhorta a no perder de vista la principal realidad estratégica en juego: «el pueblo ucraniano lucha por los intereses geoestratégicos de EU, en rivalidad con otras dos superpotencias, Rusia y China».

Cita al Secretario de Defensa de EU, general Lloyd Austin: “Según el presidente Biden, el presidente Putin de Rusia debe ser depuesto ( ¡megasic!); las fuerzas armadas de Rusia, permanentemente debilitadas en una guerra de desgaste”. Ahora se entiende la razón por la cual los multimedia globalistas neoliberales germanos tachan al general HK de «rusófilo».

No hay que perder mucho el tiempo en disquisiciones baratas: ¡lo que está en juego en Ucrania es el fin del orden unipolar anglosajón y el inicio del nuevo orden multipolar!

El general HK pregunta: «¿cuáles son exactamente los objetivos de los países que aportan apoyo militar a Ucrania? Y (por cuánto tiempo) el suministro de armas es todavía el camino correcto». Comenta que la realidad que confrontan Alemania y Europa radica en que «EU no tendrá éxito en eliminar a Rusia como su rival geopolítico» cuando “Rusia no estará siquiera cerca de una derrota militar en esta guerra por procuración ( sic) sin la intervención directa de EU y la OTAN”.

También se debe suponer que «una derrota militar de Rusia no es tampoco del interés de China», ya que “EU está consciente ( sic) de que China usará tal proceso ( sic) tanto para aliviar a Rusia como para avanzar sus propios intereses”. Sentencia que «EU será incapaz de librar una guerra en dos frentes» contra Rusia y China.

Este tema de una guerra de EU en «dos frentes» ha sido manejado en forma alucinante por Foreign Policy (https://bit.ly/3KS9utg) y por el insensato Josh Rogin del Washington Post (https://wapo.st/3D3BUyz).

En referencia al gobierno alemán, bajo el rubro «La opaca ruta de Berlín», cuestiona si «Berlín promueve la seguridad de los intereses de Alemania y defiende el bienestar económico de sus ciudadanos y su industria», debido al “daño irreversible ( sic) a la economía alemana causada por las sanciones” cuando las capacidades de la Bundeswehr son ya «extremadamente limitadas».

Cita la postura del papa jesuita argentino Francisco de que la guerra en Ucrania “fue quizá ( sic) en cierta manera o bien provocada o no fue prevenida”. El Papa muy bien le podría preguntar para enterarse fehacientemente a sus devotos feligreses Joe Biden, Nancy Pelosi y John Kerry.

La realidad es que ninguno de los presidentes de Ucrania, ni Poroshenko ni el jázaro Zelensky, desearon poner en marcha los acuerdos de Minsk 2, con el objetivo de ganar tiempo, mientras cobraban la vida de 14 mil rusófilos-rusófonos ortodoxos del Donbás.

El general HK comenta que mediante los acuerdos de Minsk 2, el Donbás hubiera adquirido su autonomía sin necesidad de desintegrarse de Ucrania (https://bit.ly/3cPf2Ij).

Hoy cada vez más se vislumbra la lúgubre gravedad geoestratégica de Ucrania que representa, según los gustos cronológicos, una «nueva guerra de los 30 años» –que se inicia en 1991, prosigue en 2014 y llega a su paroxismo en 2022– o una «guerra de 100 años» (https://bit.ly/3D3L91J), que busca la balcanización y desintegración de Rusia, que se asienta con el axioma del británico sir Halford Mackinder en 1904 con su libro La geografía como pivote de la h
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