¿Por qué ha rechazado Chile la nueva Constitución?

Marco Teruggi (Página 12)

La propuesta de nueva Constitución chilena fue rechazada en las urnas. El resultado fue contundente: 61,88% el «Rechazo» y 38,12% el «Apruebo», con una participación récord de casi 13 millones de electores, 4,5 millones más que en diciembre de 2021. La distancia entre las opciones fue superior a todo lo que habían pronosticado las encuestas que daban por perdedor el texto, pero no con un margen tan amplio. Chile quedó sorprendido en la noche del domingo: tanto quienes perdieron, como quienes ganaron, por la amplitud de la distancia.

Los primeros festejos comenzaron pasada una hora del cierre de las mesas. En cada uno de los Comandos del Rechazo tomaron la palabra sus dirigentes: el Comando de Chile Vamos compuesto por los partidos tradicionales de derecha, el Comando de la Centro-Izquierda por el Rechazo, o el Comando Amarillos por Chile. «Lo que ha votado Chile es seguir adelante, darse una nueva oportunidad, Chile necesita algo mejor que lo que propuso el texto de la Convención Constitucional (…) estamos plenamente comprometidos, sin ninguna duda, para dotar a Chile de una nueva Constitución», afirmó el portavoz del Comando de Centro-Izquierda.

Todos los dirigentes del «Rechazo» reafirmaron la voluntad de ir hacia un nuevo texto. «Nuestro compromiso es con una buena y nueva Constitución, el proceso constituyente no ha terminado», afirmó el portavoz de Chile Vamos, donde se encuentra el tradicional partido Unión Demócrata Independiente (UDI).

Se trata de un elemento central: la campaña por el «Rechazo» abandonó desde temprano el discurso de defensa del texto de 1980 o de su reforma. El 25 de octubre de 2020 la mayoría de la sociedad votó contundentemente por una nueva Constitución, evidenciando la derrota del legado principal de la dictadura. La derecha, en consecuencia, tomó la propuesta de ir hacia una nueva Constitución. Los dirigentes de Centro-Izquierda por el Rechazo, por su parte, construyeron un discurso que buscó interpelar a quienes se movilizaron históricamente contra el pinochetismo: «Votamos No en el 88, Apruebo en el 2020, pero que esta vez dijimos no podemos aprobar este texto, tenemos que arreglarlo», expresó uno de sus voceros.

Tal vez allí esté una de las primeras explicaciones de la victoria del «Rechazo»: la capacidad de haber expandido la campaña más allá de la derecha, no haber centrado el discurso en la defensa de aquello impugnado en las calles de 2019 y las urnas de 2020 y 2021, para así convencer a un electorado heterogéneo y amplio.

«La mayoría de la ciudadanía se ha manifestado, y a pesar del vivo anhelo por tener una nueva Constitución, ha rechazado la propuesta de la Convención Constitucional. Aceptamos con humildad este resultado y su contenido, como país merecemos tener una nueva Constitución que contenga el sentir mayoritario del pueblo de Chile». Así inició el discurso del Comando de Campaña desde un escenario con varios de los principales referentes de los partidos de Gobierno.
Como suele suceder con las derrotas, comenzaron a multiplicarse señalamientos cruzados sobre responsabilidades. Algunas voces centraron el peso en las falencias de un Gobierno que cuenta con alrededor de un 38% de aprobación, mientras que otras pusieron el centro de la crítica en el mismo texto y la dinámica de la Convención. La propuesta de la nueva Constitución ya había tenido una deslegitimación anterior, con la idea de «aprobar para reformar», es decir, aceptando que la misma tenía falencias en varios aspectos que debían ser corregidos.

Podrían pensarse otros elementos de la derrota: la dificultad, por ejemplo, de haber construido una estrategia eficaz de comunicación de la nueva Constitución, no solamente durante las semanas de campaña, sino a lo largo de sus sesiones durante un año. Son varios quienes afirman que el órgano electo no logró transmitir hacia afuera el proceso interno. Esa debilidad se enfrentó a la complejidad para explicar un texto complejo de 388 artículos, enfrentado, a su vez, a lo que fue denominado como una campaña de miedo y de avalancha de fake news por parte del Rechazo.

Lo que sigue

«No se puede disociar al Gobierno de esta derrota, no se lo puede disociar de la opción que defendió con mucha fuerza, haciendo campaña por esa opción, este tiene que ser un llamado a la reflexión», afirmó el presidente de la UDI, Javier Macaya. La asociación entre Gobierno y plebiscito fue uno de los tópicos permanentes y complejos de la campaña, por lo que, la derrota del Apruebo busca ser asociado a una derrota del Gobierno de Boric que lleva cinco meses en el cargo.
Gabriel Boric, presidente tomó la palabra poco antes de las 22 horas locales. «Esta decisión de los chilenos y chilenas exige a nuestras instituciones y actores políticos que trabajemos con más empeño, con más diálogo, con más respeto y cariño hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que dé confianza, que nos una como país. Allí el maximalismo, la violencia y la intolerancia con quien piensa distinto deben quedar definitivamente a un lado», señaló.

El Gobierno planteó desde julio que, en caso de ganar el «Rechazo», la propuesta sería volver a convocar elecciones para formar una nueva Convención que redacte un nuevo texto. Boric se comprometió en la alocución a trabajar «en conjunto con el Congreso y la sociedad civil un nuevo itinerario constituyente que nos entregue un texto que recogiendo los aprendizajes del proceso logres interpretar a una amplia mayoría ciudadana».

Para eso este lunes se reunirá con los presidentes de ambas cámaras y luego con diferentes sectores sociales. Uno de los objetivos será construir los acuerdos para el nuevo mecanismo y cronograma de elección de otra Convención, pero ahora con el Gobierno y las calles marcados por una derrota, y la derecha que buscará pasar a la ofensiva a partir de su primera gran victoria política desde 2019.

Fuente Página 12


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