Gorbachov se ganó los elogios de Occidente traicionando a la URSS

Por Hu Xijin
Mijail Gorbachov, el último líder de la antigua Unión Soviética, falleció el pasado martes [30 de agosto]. El presidente ruso Vladimir Putin expresó sus condolencias. Pero de donde vinieron los elogios verdaderos y generalizados hacia él fue de Occidente, desde el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, hasta el primer ministro británico, Boris Johnson, y los políticos de la misma época que Gorbachov, que lo elogiaron por introducir “valientes reformas democráticas”, traer “la libertad”, acabar con la Guerra Fría y hacer que el mundo fuera más seguro.

Se podría afirmar que Gorbachov fue unos de los líderes mundiales más controvertidos. Se ganó los elogios generalizados de Occidente sacrificando los intereses de su patria. Gracias a él hubo más seguridad en Occidente. Pero el periodo subsiguiente a la caída de la antigua Unión Soviética ha llevado a una serie de guerras en aquellas tierras, primero en Chechenia, después en Georgia y ahora en Ucrania, donde tiene lugar la guerra más brutal desde que acabó la Primera Guerra Mundial.

Con solo 54 años Gorbachov se convirtió en líder de la Unión Soviética en 1985. Ambicionaba acabar con el estancamiento económico y social de la Unión Soviética por medio de reformas. Sin embargo, pecó de cierto idealismo político y cierta ingenuidad (comunes entre determinados intelectuales) a la hora de subestimar gravemente la complejidad, los riesgos y los retos de unas reformas en un país multiétnico, además de carecer de control sobre el proceso de reforma.

Bajo el liderazgo de Gorbachov las reformas de la Unión Soviética se iniciaron desde el ámbito político al promover agresivamente el “nuevo pensamiento” y transferir continuamente el poder del partido al Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética. Pocos años después de su llegada al poder el país empezó a caer en el caos.

A medida que se debilitaba el liderazgo del partido y la autoridad del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética se empezó a extender rápidamente por los países del Báltico y del Cáucaso un nacionalismo intolerante. Los primeros secretarios de algunas de las repúblicas actuaron en connivencia con las fuerzas separatistas y buscaron la independencia. Algunos no escucharon al comando central y provocaron “disputas territoriales” y conflictos armados entre las repúblicas.

El nacionalismo de esas repúblicas pequeñas fomentó a su vez el despertar del nacionalismo ruso. En varios lugares tuvo eco la combinación de nacionalismo y democratización, y llevó finalmente a que tres grandes repúblicas, Rusia, Ucrania y Bielorrusia, proclamaran la creación de la “Comunidad de Estados Independientes” y la Unión Soviética llegó a su fin. Gorbachov fue depuesto.

Rusia es el más grande Estado sucesor de la Unión Soviética. Cuenta con casi la mitad de la población de la URSS y su fortaleza nacional disminuyó drásticamente. La sociedad rusa es más “libre” que la soviética. Quiso integrarse en el campo occidental con elecciones multipartidistas y en su momento fue miembro del G8. Pero es una potencia nuclear, de modo que Estados Unidos no le dejará en paz. El objetivo estratégico de Washington es seguir debilitándola y la expansión de la OTAN hacia el este avanza paso a paso, todo lo cual acabará provocando la reacción de Rusia, a la que se ha arrinconado.

Tras la muerte de Gorbachov muchas personas en Occidente se deshicieron en elogios hacia él. Algunas lo compararon con Putin y expresaron su odio hacia este último. Sin embargo, el pueblo ruso ha aceptado y apoyado a Putin, lo que refleja su despertar tras las consecuencias estratégicas negativas de la desintegración de la Unión Soviética. Con todo, la Rusia actual no solo tiene poca fortaleza nacional, sino que además ya no cuenta con sus antiguos aliados europeos. Parece mostrar una falta de fortaleza ante las presiones de Estados Unidos.

Volviendo al pasado, la Unión Soviética era muy poderosa y contaba con una considerable capacidad de innovación tecnológica. Tanto el primer satélite artificial como la primera central nuclear fueron soviéticos. Sus problemas en aquel momento eran una agricultura débil y una industria menor. Con lo que sabemos hoy, a la Unión Soviética, que era rica en recursos, no le habría resultado difícil resolver estos problemas. Pero Gorbachov valoró mal los problemas, eligió una vía equivocada de reformas y careció de liderazgo político. Obviamente, admiraba la cultura occidental y estaba pendiente de los elogios que la opinión pública occidental le dedicaba en aquella época y disfrutaba con ellos. Occidente lo engañó en gran medida.

Gorbachov contaba con algunas buenas cartas, pero las jugó mal y tanto la Unión Soviética como él mismo lo perdieron todo. Rusia ha caído ahora en una pasividad y en unas dificultades estratégicas sin precedentes. Todo lo que hizo como último líder de la Unión Soviética benefició a Occidente, mientras que la mayoría de los miembros de la antigua Unión Soviética sufrieron consecuencias a largo plazo.

La desintegración de uno de los polos de un mundo bipolar ha provocado cambios estratégicos mundiales y su impacto durará siglos. Serán muy variados los sentimientos y las valoraciones de los distintos países respecto a ello. Si se va más allá de la idea de que los líderes deben ser responsables de los intereses de sus propios países, es probable que la valoración de Gorbachov a lo largo de la historia de la humanidad sea más interesante. Sin embargo, todavía no se ha formado realmente una perspectiva desde toda la humanidad y el punto de vista a menudo se plantea a partir de los actuales intereses políticos. En pocas palabras, la polémica acerca de Gorbachov continuará durante mucho tiempo.

Hu Xijin fue redactor jefe de Global Times. Anteriormente trabajó como reportero en el Diario del Pueblo y cubrió la guerra de Bosnia en la década de 1990. Actualmente es comentarista de Global Times opinion@globaltimes.com.cn

Fuente: https://www.globaltimes.cn/page/202208/1274337.shtml


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