El macuy, la hierbamora y el quilete

Por: Miguel Ángel Sandoval
Es un tema político no botánico. Ojo.

Hace unos días publiqué en FB una nota sobre estas hierbas utilizadas en la cocina guatemalteca. Lo único que me faltó agregar es que el nombre de cada una de las hierbas es eso, solo nombre, pues corresponden a una misma y única hierba. O sea, macuy, quilete o hierbamora son lo mismo. Nada más que agregar. Lo curioso del caso es que hubo un interesante debate por el mismo FB. En el estilo nacional, o sea con su poco o su mucho de descalificación, pero creo que el fondo es correcto.

El punto es que decía que los tres nombres de la misma hierba hacían referencia a las organizaciones progresistas del país, esto es, URNG, MLP, Semilla y Winaq. Todo para señalar que no había diferencias de fondo y que en esencia se trataba de la misma corriente progresista, que tenía suficientes razones para intentar una alianza ganadora en el próximo proceso electoral. Por el medio utilizado para esa notita, iba con su toque de humor… Ahora no es el caso.

Parecería superficial el ejemplo, pero no lo es. Resulta que en términos programáticos no hay diferencias de fondo. Si es en lo ideológico, queda la impresión de que ninguna es marxista, socialista o liberal. Todas son eso que ahora denominamos progresistas. Tienen el bien común, el buen vivir, la lucha anticorrupción, quizás lo fiscal y la tierra, los derechos de los pueblos indígenas, la equidad de género, y algo más, pero diferencias programáticas, en verdad no existen —acaso alguna vinculada a lo internacional— o ninguna ha sido lo suficientemente clara para decir: por mi programa no me alío con nadie… Lo cual sería igualmente erróneo. Pero esta discusión queda para otras columnas.

Tomando en consideración la ola progresista en el continente, parecería que el país que queda sin una alianza somos nosotros. Me refiero a países donde haya próximas elecciones. En el resto del continente hay ahora una clara tendencia a alianzas progresistas ganadoras —demostrada en los hechos—. Los ejemplos más recientes son Chile y Colombia. Creo que nos parecemos más a Colombia que a Chile. Y con Colombia la diferencia es que allá se baila y son alegres y aquí bailamos poco y somos demasiado formalistas. Pero bueno… cada quien con su estilo.

En Guatemala puedo dar fe de varios intentos —leves— de estructurar alianzas, a lo que agrego, que en los mismos no hay avances sustantivos. Y esto es lo grave. Si se toma en serio lo formal —formalista— de la ley electoral y de partidos, se puede pensar que la decisión de aliarse, dos, tres o cuatro partidos, puede llegar fuera de los tiempos legales —legaloides— de la actual ley, que le faltan reformas, pero no se deben producir pues, así como está, le conviene a la argolla del poder. Por lo anterior se puede decir: aún hay tiempo de estructurar una alianza progresista que sea ganadora. Del macuy, la hierbamora y el quilete depende un real ejercicio político.

Nota: creo oportuno un debate de altura sobre el tema. Con o sin metáforas.

Fuente El Periódico


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