Carencias y retrocesos en nuestro desarrollo humano

Por Víctor Ferrigno F. –

Guatemala ocupa la posición 127 de 189 países, en la medición del Índice de Desarrollo Humano de Guatemala (0.633), siendo el más bajo de Latinoamérica, como resultado de políticas excluyentes y regresivas. Ese solo dato establece la tónica del Informe de Desarrollo Humano, presentado el lunes pasado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La desigualdad, además, se agrava entre la población indígena, las mujeres y el pobrerío, que crece incesantemente. El Informe demuestra cómo todos estos fenómenos motivan la emigración hacia EE.UU. y hacia diferentes ciudades intermedias dentro del país.

“Desafíos y Oportunidades para Guatemala: hacia una agenda de futuro”, tituló el PNUD el reporte sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que este año tuvo, al menos, tres componentes singulares. En primer término, analiza en profundidad la evolución del desarrollo humano en los territorios y los factores que lo moldearon entre 2002 y 2019, trabajando a partir de datos censales de los años 2002 y 2018. Esto permite analizar, en una línea de tiempo, las carencias y retrocesos del IDH, el cual aumentó significativamente entre 1990 y 2015, pero que creció más lentamente entre 2015 y 2019. Es decir, el desarrollo humano del país se ralentizó con la llegada del Pacto de Corruptos al gobierno, comenzando con la administración de Pérez Molina, siguiendo con los dos últimos regímenes.

En Guatemala persisten numerosas desigualdades según índices calculados por PNUD para todos los países; por ejemplo, en 2019, Guatemala es el país de América Latina con mayor pérdida por desigualdad en el IDH; con el 27.5 % de pérdida del desarrollo humano es el país con mayor merma de Centroamérica, principalmente en las dimensiones de ingresos y educación.

Además, existen desigualdades de género en desarrollo humano y en empoderamiento por encima de los promedios regionales y mundiales. En la última medición de 2019, Guatemala es el país de la región latinoamericana con mayor desigualdad de género (0.479). El Informe indica que las diferencias de bienestar y capacidades que desfavorecen a las mujeres con relación a los hombres son particularmente elevadas en cuanto a la desigualdad de ingresos, como en la participación laboral, en el número de nacimientos entre adolescentes y en la reducida presencia de las mujeres en los órganos de representación política.

En segundo término, para este informe se construyeron Índices de Desarrollo Humano Municipal (IDH-M), a partir de datos censales para el 2002 y 2018, para los 340 municipios. Según el PNUD, durante ese periodo todos los municipios mejoraron. Sin embargo, existen niveles de desarrollo humano muy diferentes al interior del territorio nacional. Un total de 50 municipios tienen un IDH-M que se puede calificar como “alto”, mientras que 232 podrían ser clasificados como de nivel “medio” y 58 como “bajo”.

Teniendo en cuenta los indicadores del IDH-M, los municipios con mayor desarrollo humano se ubican en la región central del país en torno a la zona metropolitana; en algunas de sus principales ciudades intermedias, como Quetzaltenango o Puerto Barrios, y en varios municipios que están situados cerca de la costa y/o alrededor de las principales carreteras. Por lo tanto, la descarada corrupción en el Ministerio de Comunicaciones no solo se apropia de los fondos públicos, sino que se roba nuestro desarrollo humano.

En tercer lugar, también se calculó un índice de privaciones multidimensionales (IP-M) para los 340 municipios, a partir de datos censales de 2018. Este índice complementa el IDH-M, y muestra la persistencia de grandes desigualdades. Así, al analizar cada una de las dimensiones del IP-M se identifica que, en 2018, el 76 % de los hogares enfrentaría carencias en acceso a tecnología, el 71 % en educación, el 50% en servicios básicos, el 47% en empleo, y el 42 % en calidad de vivienda. El IP-M presenta diferencias grandes entre las diversas poblaciones: su valor en las zonas rurales y entre las poblaciones mayas es casi el doble que el existente en las urbes y entre las poblaciones ladinas.

El Informe da cuenta que hay una brecha bastante elevada en el IDH entre poblaciones indígenas y no indígenas (20 %) en las tres dimensiones de ese Índice, siendo en educación donde existe la mayor desigualdad. El 80 % de los hogares con población maya y xinka tenían privaciones multidimensionales significativas en 2018, situación que contrasta con el 63.2 % prevaleciente en el ámbito nacional y el 22 % en el municipio de Guatemala.

El PNUD advierte que superar el impacto de la crisis sanitaria, económica y ambiental requerirá esfuerzos de largo plazo en cuanto al acceso a tecnología, calidad de la educación, empleo digno, economía del bienestar y violencia contra las mujeres, entre otros factores.

Según el Informe reseñado, uno de los fenómenos que modifica de manera significativa la territorialidad y las condiciones para su desarrollo humano es la urbanización, destacando la expansión del segmento denominado “ciudades intermedias”. Esa categoría estaba integrada en 2002 por 4 centros urbanos que aglutinaban al 3 % de la población; en 2018, estas ya eran 19 y acogían al 14 % de guatemaltecos.

Para este Informe, se analizaron cuatro territorios que muestran diversas facetas de los cambios que experimentó el país en los últimos 20 años: los Cuchumatanes, el Altiplano Centro Occidental, los municipios que conforman el denominado “Corredor Seco” y las Tierras Bajas del Norte. Estos territorios son de los que acusan menor desarrollo humano.

El Informe sobre el Índice de Desarrollo Humano es un trágico retrato de un país que, con una macroeconomía creciente, estable y excluyente, le niega el desarrollo humano a quienes más los necesitan; encarnamos el denominado paraíso desigual.

En su Informe, el PNUD da una serie de valiosas recomendaciones para salir del rezago descrito, las cuales esperamos poder reseñar en un futuro artículo.

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