La desglobalización neoliberal política (sic) impacta a Francia y Colombia

Alfredo Jalife-Rahme

La desglobalización neoliberal financierista en curso tiene su reflejo en la «desglobalización neoliberal política (sic)» como se detectó en las elecciones de Francia y Colombia, pero también en la erupción de la revuelta indígena contra el globalista neoliberal Guillermo Laso en Ecuador: vulgar artefacto del efímero TikTok (https://bit.ly/3y3qNlh).

En sólo dos meses el presidente francés, Emanuel Macron –anterior empleado del banco Rothschild–, relegido para otro quinquenio, sufre una “cachetada (Washington Post dixit), al perder su mayoría absoluta (245 escaños con 38.6 por ciento de votos), que pone en riesgo sus reformas globalistas neoliberales ante el ascenso de la coalición de izquierda –NUPES con 131 escaños (31.6 por ciento), encabezada por Jean Luc Mélenchon (JLM)–, y el tsunami de la extrema derecha de Marine Le Pen (MLP) que arranca por primera vez 89 escaños (17.3 por ciento). Fue la revancha de los chalecos amarillos. Así Macron, criticado acerbamente por ser elitista y estar alejado de los problemas citadinos y rurales de los ciudadanos, se encuentra atrapado entre el Escila de la «coalición de izquierda» y el Caribdis de la extrema derecha que, según los hermeneutas de la política doméstica, augura una ingobernabilidad, si es que no desemboca en caos.

Pese a obtener una mayoría legislativa –que no le otorga la facilidad de pasar sus controvertidas reformas neoliberales a contracorriente histórica–, el descalabro de Macron sacude a toda Europa, ya que Francia es la única potencia nuclear de la Unión Europea de 27 países que pueden quedar huérfanos y a la deriva para ser presas del arsenal nuclear de la dupla anglosajona de EU/Gran Bretaña (GB) dentro de la OTAN. ¿Ganó Putin y perdió el comediante Zelensky en las elecciones legislativas en Francia, cuando tanto Mélenchon como Le Pen son antieuropeos y anti-OTAN?

No le produjo beneficio alguno a Macron su demagógica visita electorera a Kiev, donde tuvo un abrazo, catalogado de «muy extraño», con Zelensky, lo cual, en última instancia, resultó contraproducente en la sique rebelde del electorado francés. En forma insólita, más que inédita, la asamblea exhibe tres polos totalmente opuestos entre sí, a grado de que el rotativo Le Figaró, de la llamada «derecha», alega que “Macron tiene la prueba de una Francia ingobernable (https://bit.ly/3zTtTL6)”.

Le Soir asienta que el resultado es «inquietante también para Europa», ya que la única potencia nuclear europea sale debilitada frente a “crisis mayores (guerra en Ucrania, recuperación económica, crisis ambiental) con una asamblea tan dividida que sin duda jamás había sido tan antieuropea (https://bit.ly/3n4uim2)”.

La elección en Francia exhibe que la dicotomía añeja entre «izquierda» y «derecha» del siglo XVIII –curiosamente emanada de la definición topográfica de los realistas girondinos, que se sentaban a la derecha, y los jacobinos que lo hacían a la izquierda– ha quedado rebasada en la misma Francia –donde prospera más la dicotomía hoy vigente entre «globalistas neoliberales» y “soberanistas nacionalistas (https://bit.ly/3HGspWg)”.

En Francia y Colombia se gestó una revuelta ciudadana, con diferentes entonaciones, contra el antropófago modelo globalista neoliberal. En Colombia es más dramático, porque desde la primera vuelta fue humillado el uribismo de Medellín, hermano simbiótico del fugaz y rapaz calderonismo en México.

Más allá del triunfo apretado del izquierdista Gustavo Petro frente al empresario de extrema derecha Rodolfo Hernández, que sepulta militar y teóricamente el paramilitarismo del narcouribismo, llamó poderosamente la atención la felicitación inmediata del secretario de Estado, el jázaro Antony Blinken, cuando EU detenta «nueve cuasi-bases» militares (https://bit.ly/3QEdIag)” que todavía no han sido motivo de cuestionamiento alguno (https://bit.ly/3bkQlm9). Todo lo contrario: asombrosamente Blinken «desea estrechar (sic)» sus relaciones con Petro, quien, por cierto, promete una «agenda ambientalista verde» nada disímbola del Partido Demócrata de EU.

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Fuente La Jornada


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