La guerra light de Rusia y Ucrania convertida en farsa

Augusto Zamora R.
Ex embajador de Nicaragua en España. Autor de la obra ‘De Ucrania al Mar de la China’

De no pasar lo que está pasando, podría hacerse del drama de Ucrania una película de los hermanos Marx o de Cantinflas. Les contamos. Alemania enviará a Grecia tanques en situación de prejubilación para que Grecia envíe tanques de fabricación soviética a Ucrania. Chatarra por chatarra. ¿Alguien, en su sano juicio, podría creer que unos vetustos tanques de los años 70 u 80 del pasado siglo tienen alguna posibilidad frente a los misiles de última generación de Rusia? Es enviar ataúdes, no tanques. De los tan afamados misiles Stinger ya nadie habla (y recuerden la alharaca cuando se anunció su envío masivo al ejército ucraniano), por la simple razón de que resultaron inútiles. Los ucranianos los manejaban mal y los pocos que acertaban no hacían mella en el blindaje de los tanques rusos. Al final, los rusos encontraron decenas y decenas de estos misiles, limpitos y nuevos, en sus cajas de fábrica, pues nadie los había usado. Los rusos tampoco. Su utilidad real era tan baja, que ni para juegos artificiales servían. Y así, un sinfín de dislates con armas de mucho bulto y poca clase, que, seguramente, terminarán en el mercado negro. Muchos soldados ucranianos se niegan a usarlas y otros, más avispados, andan mercadeando con ellas en la nube de traficantes que hay hoy en Ucrania, y de los que nadie –por supuesto-, habla, en esa mezcla indigerible del mundo feliz de Huxley y 1984 de Orwell, en que se ha convertido el gallinero europeo. Por lo pronto, la Interpol ha dado la alarma sobre la amenaza real del tráfico de esas armas, poco útiles en el combate, pero ideales para atentados terroristas. Rusia lo ha avisado.

De manipulación informativa no pararíamos de hablar. Piensen, por citar unas cuantas, que, para los gallináceos, Azovstal pasó de ser la ‘Numancia heroica’ de Ucrania a mutarse en una ‘victoria pírrica’ de Rusia. Tan amarga les resultó la rendición a los manipuladores, que no tuvieron empacho en escribir que Ucrania había ‘evacuado’ a los derrotados del Batallón Azov, aunque se estaban entregando a tropas rusas. Ejemplos hay tantos que prudente es poner en remojo todo lo que discurseen los atlantistas.

Vamos a otro capítulo del sainete plumífero: las sanciones a Rusia. Ha habido una última ronda (ya están a un paso de sancionar los calcetines de Putin y los gayumbos de sus ministros). Como declaró el presidente de Croacia –miembro del gallinero-, Zoran Milanovic, «las sanciones no están funcionando. Rusia no las siente, el rublo no se derrumbó. Los ciudadanos de la UE tienen que pagar el precio, Putin tiene una sonrisa de satisfacción, y el petróleo y el gas se irán a otra parte porque la demanda es grande». Predecían que el rublo se iba a hundir y lo han convertido en divisa mundial, que ya está llegando a África, como medio de pago. Tanto se ha revalorizado el rublo, que el Banco de Rusia está interviniendo para que no se convierta en motor de inflación. Después de negarse en rotundo a pagar gas y petróleo en rublos, la UE terminó autorizando añagazas legales para que si, que los países y las empresas pudieran pagar en rublos sin violar las sanciones europeas (aquí hay que incluir al inolvidable Gila: «¿Hablo con el enemigo? ¿Sí? Avisarte que te pondré sanciones, pero que no te preocupes, que luego apruebo leyes para que no se cumplan: así que no me bombardees»).

Que la economía rusa iba a quebrar. Ja. The Guardian ha informado que no sólo está lejísimo de quebrar, sino que Rusia, este 2022, tendrá un superávit desorbitante. El mayor de los últimos años. Rusia sigue percibiendo 750 millones de euros diarios, a lo que se deben sumar sus otros ingresos Y así resulta el mundo al revés. Las economías que están entrando en crisis son las europeas gallináceas, no la rusa. Al final resultó que todo aquel menosprecio atlantista a la economía del gigante eslavo –a la que el señor Borrego llamó «gasolinera con bombas atómicas»-, se ha convertido en temblores, pues ha resultado que la economía rusa es más importante, bastante más, de lo que nos estaban diciendo, y no sólo ha provocado un terremoto energético, también en el mercado alimentario, los fertilizantes, el hidrógeno, los diamantes y etcétera. Y si la UE bloqueara totalmente la economía rusa, perdería un 2% del PIB, no Rusia, sino España, je. Este chiste se lo adjudicamos a los hermanos Marx. Puntos suficientes tendría Cantinflas, de no pecar de injustos, pues Cantinflas no incurriría en tales cantinfladas.

Sigamos. Rusia está perdiendo la guerra (no vamos a abusar de Gila, pero les invitamos a que hagan el chascarrillo). Tan va perdiendo la guerra que ya es dueña del 98% del Donbás, del mar de Azov y de toda la región de Jerson, fronteriza con Crimea. El ‘caldero de Severodonetsk’, donde el ejército ucraniano se había hecho fuerte, está en manos rusas y los restos de ejército de Ucrania se retiran al oeste. Seguirá Zaporiyie y quién sabe qué más, pues Rusia reagrupa tropas para seguir avanzando hacia el maravilloso río Dniéper, que divide en dos Ucrania. Linda forma de ‘perder’ la guerra.

Por otra parte, es raro que los ‘geniales’ analistas del gallinero no hayan caído aún en una cuestión medular: Rusia es la segunda potencia militar del mundo, según coinciden los conocedores, entre ellos los miembros del Estado Mayor de EEUU, que andan preocupado por la efectividad que están demostrando las nuevas armas rusas. Tan preocupados están, que están sondeando al embajador ruso en Washington sobre un nuevo tratado de control de armas que incluya –ojo a qué juguetes- los misiles Sarmat y el misil submarino Poseidón, respecto de los cuales EEUU no tiene defensas (muchísimo menos las tendrán los países del gallinero, como británicos y alemanes).

Según Global Fire Power, Rusia sólo es superada por EEUU en poder militar. Business Insider nos dice que posee 3.586.128 efectivos militares, una fuerza aérea de 4.078 aeronaves en toda su gama y, atentos a la cifra, 21.932 tanques. Cifras suficientes para no andarse de bromas con Rusia. Partiendo de esas cifras, no parece que, en Ucrania, esté empleando más de mil blindados y el número de tropas ronda los 140.000 efectivos. Es decir, está empleando Rusia un número mínimo de recursos contando el poder de que dispone, lo que hace pensar que está desarrollando, en el vecino país, una guerra light, que nada tiene que ver con la parafernalia militar que suele desplegar EEUU en sus invasiones y guerras contra países tan poderosos como Granada, Panamá, Somalia, Afganistán o el desvencijado Iraq de Sadam. No, Rusia está haciendo una guerra de mínimos: mínimo daño humano y material, mínimo gasto de recursos, mínimo uso de su armamento más sofisticado. Eso permitiría pensar que, si Rusia quisiera –o es obligada- a emplearse a fondo (500.000 soldados, 5.000 tanques y uso masivo e indiscriminado de la aviación, como hace EEUU), podría reducir a escombros a Ucrania en unas pocas semanas. De esa guisa, la idea que vaga en los vaciados cráneos de los gobernantes del gallinero, de derrotar a Rusia, más parecería un deseo subconsciente freudiano de querer ver a Ucrania reducida a polvo. Prueben a decirle a México «Ve a la guerra con EEUU, que te ayudamos a vencerle», a ver qué les responden los mexicanos. Sería una forma de aterrizar en tierra, no en su nube tóxica.

Pero no nos detengamos en esas minucias. Vamos a la política de aislar a Rusia. Otro éxito fulgurante del atlantismo. Vaya, que uno repasa el mundo (193 países) y suma los que apoyan el aislamiento y… Bueno, mejor no los sumamos para no dejarlos en el ridículo, pues resulta que apenas rascan medio centenar. Recientemente, el presidente de la Unión Africana y presidente de Senegal se reunió con Putin -¡Arrg!-, para pedir su apoyo al problema del trigo y del cereal. Putin dio garantías de facilitar la provisión de grano suficiente y –zas- el precio del grano bajó a los niveles de abril. ¿Por qué este desaborío no fue a Washington o a Bruselas? ¡Ay!, es que los africanos no se enteran. Pero sí se enteran. El presidente senegalés, Macky Sall, demandó la supresión de las restricciones aplicadas a los cereales y fertilizantes minerales rusos porque «Las sanciones contra la Federación Rusa han exacerbado la situación porque ya no tenemos acceso a cereales, especialmente trigo de Rusia y, lo que es más importante, a fertilizantes, lo que representa una grave amenaza para la seguridad alimentaria en el continente». Si las sanciones provocan hambrunas, nadie culpará a Rusia, sino a la UE.

Para que se hagan idea en esta tóxica burbuja de cómo andan en el mundo tan hartitos de los atlantistas va este episodio. Un periodista de un principal medio occidental preguntó al ministro de Exteriores de India si se uniría a las sanciones a Rusia. El ministro indio le espetó: «Europa debería dejar de inflar sus propios problemas al rango de problemas globales, mientras ignora los problemas de otras regiones» y no dijo más Subramanyam Jaishankar. Esto lo dijo en el Foro Internacional de Seguridad Globsec 2022, en Bratislava (otra versión dice que la pregunta fue si India apoyaría a EEUU o China en el futuro y que la respuesta fue: «Es hora de dejar de pensar así: los problemas de Europa preocupan a todo el mundo, pero los problemas del mundo no afectan a Europa». Cambia la traducción, pero no el fondo sustantivo de la respuesta). Puestos a escoger entre la OTAN y el ébola, hay que quedarse con el ébola, pues al ébola se le puede hallar curación y vacuna, pero la OTAN no tiene remedio, salvo extirparla.

Hablemos ahora de China, que pululan los desinformadores profesionales dejando caer rumores de alejamiento respecto a Rusia. Tan alejados están que, hace una semana larga, bombarderos estratégicos rusos y chinos realizaron un patrullaje conjunto sobre el Mar del Japón, tan cerquita, que Japón protestó. La pasada semana, se celebró en Moscú la séptima conferencia internacional «Rusia y China: Cooperación en una nueva era», organizada por el Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia y la Academia de Ciencias Sociales de China, Ninguna de las dos organizaciones son ONG’s, sino entes de los gobiernos de Rusia y China. Para no alargar el cuento, les dejamos las declaraciones de Xu Bu, presidente del Instituto de Estudios Internacionales de China, Según Bu, «Washington crea inestabilidad en Eurasia y otras regiones del mundo. Estados Unidos tiene la intención de convertir a Afganistán, los países del Cáucaso, los estados de Asia Central en una zona fronteriza para contener a Beijing y Moscú. La situación inestable en Afganistán, la crisis energética, el surgimiento de una amenaza para la seguridad alimentaria, el agravamiento de la competencia geopolítica, todo esto genera amenazas. Debemos unir nuestras manos y enfrentarlos juntos por un futuro mejor. China y Rusia, como grandes potencias, deberían determinar la estructura de seguridad en la región». Como pueden ver, China y Rusia están ‘muy alejados’.

Terminamos dejando una pregunta: ¿Por qué Rusia no bombardea Kiev ni el oeste de Ucrania? En términos militares no tiene lógica. En Kiev está –supuestamente- el gobierno del país y en el oeste radica la infraestructura usada por la OTAN para el suministro de armas al ejército y los nazis ucranianos. Dejemos la respuesta en suspenso, pues el presidente Putin ha dicho que, si se suministra armamento de largo alcance a Ucrania, serán bombardeados objetivos hasta ahora excluidos. En fin. Debe de haber un nutrido club de gente que odia profunda, muy profundamente a Ucrania para condenarla a los infiernos. Con lo simple y sencillo que hubiera sido declararla país neutral. No descarten que, si la cosa escala, Rusia ataque bases en Polonia. Si se da, serán testigos de una cosa: EEUU no irá a una guerra nuclear. Como dice y repite cada vez más gente en EEUU, ningún paisito de estos vale un conflicto atómico. Ninguno. En su momento se darán cuenta, aquí, que mal paga el diablo a quien bien le sirve.

Fuente Público.es

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