Johnny Depp, Amber Heard y el juicio que no hacía falta?

Barbijaputa
Johnny Depp escribió a su amigo Pablo Bettany (también actor) que quería «quemar a Amber (Heard)», quemarla no sin antes «ahogarla». Y después «me follaré su cadáver quemado para asegurarme de que está muerta».

No sorprenden mensajes así de un tipo que ejerce clara violencia, cosa que el jurado, además de los textos, también sabía.

Sin embargo, un jurado de cinco hombres y dos mujeres ha decidido que Amber Heard «difamó con malicia» a Johnny Depp por decirse víctima de violencia doméstica, por lo que debe pagarle 15 millones de dólares.

Todas las pruebas contra Depp no solo eran conocidas por el jurado, sino también por la opinión pública y los medios de comunicación, al igual que sabían que sobre el actor recae ya una condena por violencia machista precisamente contra Amber Heard. Y, aun así, la actriz tuvo a la sociedad estadounidense en contra desde el primer día del juicio. En Twitter se acumulaban contra ella insultos, amenazas de muerte, amenazas de violencia sexual y las peores cosas que se pueden imaginar. En Instagram, una red social más amable, los manitas hacían dibujos, maquetas y origamis con la cara de Depp. También muchos memes por todos sitios, riéndose de Amber y/o glorificando a Depp.

El juicio era cruzado y por difamación, ya que Depp demandó a Heard y luego ella lo demandó a él. Nunca se siguen los juicios por difamación o calumnias con la vehemencia y la violencia que hemos visto en este. El motivo es que los hombres se jugaban mucho: necesitaban tras el auge del feminismo su condena ejemplar contra una mujer por atreverse a hablar. Llevaban toneladas de rencor en sus espaldas tras el #MeToo. El estadounidense medio puso toda su ira en este juicio, toda la violencia acumulada en Amber Heard, y cada cosa que ella pudiera haber hecho o dicho, era motivo para quemarla en la hoguera, como la bruja que es.

Otro cantar es lo que hubiera hecho él, de manera sobradamente probada. Pero, bueno, «boys will be boys», los hombres son así: son violentitos, lanzan cosas, dicen cosas feotas cuando están enfados, etc. Nada condenable. ¿Quién no ha dicho alguna vez que quiere quemar a su ex y follarse su cadáver para comprobar que está bien muerta? Pues cualquiera, son cosas que se dicen. ¿Quién no se ha puesto a golpear el mobiliario de su propia casa, ha roto cristales, ha lanzado objetos, etc. estando borracho? Son cosas que pasan. Pero eso no te hace un maltratador. Y, ella, claramente, al decir que eso es violencia, al confesar que tuvo miedo, al detallar incluso las violaciones, estaba no solo prestando falso testimonio, sino que lo estaba haciendo con malicia. Porque eso es lo que hacen las mujeres aunque lances una pila de pruebas: son malas, tienen malicia. Y claramente los hombres tienen un problema hoy en día en Occidente con la justicia, porque a poco que una mujer diga que le has pegado, vas al calabozo. Y además no hay presunción de inocencia con estas leyes de hoy en día.

Johnny Depp seguirá siendo el héroe de los estadounidenses, ahora más que nunca, por supuesto, no solo se ha tenido que enfrentar a malos en la gran pantalla, sino a monstruos en la vida real. Y ha salido airoso. Johnny Depp es el héroe americano. Seguiremos viéndolo en megacarteleras en las grandes avenidas de todo el mundo, seguiremos viendo cómo infla su riqueza a costa de los bolsillos de las sociedades de aquí y de allá que seguirán viendo sus películas. Lo hará igual que todos aquellos a los que el #MeToo les «arruinó» la vida. Como James Franco, Plácido Domingo, Kevin Spacey, Louis CK, Dustin Huffman y un larguísimo etcétera. Algunos no es que hayan vuelto, es que nunca se llegaron a ir.

Amber, por su parte, dejará de trabajar, pero no un par de años hasta que pase el fuego, probablemente no volveremos a verla en pantalla. Aún no había acabado el juicio y ya había más de 3 millones de firmas pidiendo que se la sacara de «Aquaman 2». Si no la sacan de esta película, puede que sea la última vez que la veamos trabajar. ¿Qué productora va a incluirla después de comprobar el odio masivo que ha suscitado? Sería un acto político empeñarse en volver a darle un papel, un acto político valiente. También son actos políticos el dárselos a Depp, de ideología sumamente machista, pero es que esos actos políticos sí están aceptados socialmente. Perdonar y dar «segundas oportunidades» a los hombres aun cuando están condenados; defenderlos e incluso premiarlos aun cuando ellos mismos han confesado haber acosado a mujeres.

Y no quería acabar este artículo sin recordarle a las mujeres que han colaborado y siguen colaborando con el sistema que las oprime, que su inestimable ayuda no las salvará para que no les ocurra lo mismo que a Amber o a las víctimas del #MeToo o a las víctimas de todo tipo de violencia machista que sufrimos las mujeres. No se les tendrá en cuenta lo bien que se portaron con los poderosos, porque siguen siendo mujeres.

Fuene publico.es


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