Rusia reescribe el arte de la guerra híbrida

PEPE ESCOBAR, ANALISTA INTERNACIONAL

La férrea “narrativa” ficticia impuesta en todo OTANstan es que Ucrania está “ganando la guerra”. Entonces, ¿por qué el vendedor de armas que ejerce como jefe del Pentágono, Lloyd “Raytheon” Austin, literalmente rogó, desde fines de febrero, que el ministro de Defensa ruso, Shoigu, respondiera sus llamadas telefónicas?

Finalmente, Shoigu respondió al teléfono. Ahora, uno de mis principales fuentes de inteligencia me confirmaron lo que muchos especialistas sospechaban. Las llamadas eran la consecuencia directa de un auténtico ataque de pánico: “El gobierno de los Estados Unidos por todos los medios quiere frustrar la investigación rusa con la consecuente acumulación de evidencias probatorias, sobre elaboración de armas biológicas de los EE UU en Ucrania”.

La última llamada de Loyd Austin se produjo exactamente después de una declaración oficial rusa ante el Consejo de Seguridad de la ONU el 13 de mayo: “utilizaremos los artículos 5 y 6 de la Convención sobre la Prohibición de las Armas Biológicas para investigar los “experimentos” biológicos del Pentágono en Ucrania”.

La decisión de investigar fue aprobada por el Secretario General Adjunto de la ONU a cargo del desarme, Thomas Markram, a pesar que los embajadores de los países miembros de la OTAN, negaron la evidencia recopilada calificándola como “desinformación rusa”.

Shoigu vio venir el contenido de la conversación desde lejos, pero Reuters, jugando a la desinformación, informó que la llamada de una hora no condujo a nada. Austin, según los estadounidenses, exigió un «alto el fuego», lo que debe haber originado una sonrisa de gato siberiano en el rostro de Shoigu.

Shoigu sabe exactamente en qué dirección sopla el viento en el terreno, tanto para las Fuerzas Armadas de Ucrania como para los neonazis. No sólo es la debacle de Azovstal, y el creciente colapso del ejército de Kiev.

Después de la caída de Popasnaya (el bastión ucraniano crucial y más fortificado en Donbass) las fuerzas rusas y de Donetsk/Lugansk han cruzados todas las defensas ucranianas en cuatro vectores diferentes al norte, noroeste, oeste y sur. Lo que queda del frente ucraniano se está desmoronando y rápido. Un enorme caldero, subdividido en un laberinto de mini-calderos augura un desastre militar que Washington no podrá ocultar

Ahora, y en paralelo, también podemos esperar que se haga público una exposición completa de las armas biológicas del Pentágono producidas en Ucrania. La única oferta que le queda a la CIA sería presentar algo “tangible” a los rusos para evitar una investigación completa.

Eso no va a pasar. Moscú es plenamente consciente que hacer público el trabajo ilegal sobre armas biológicas prohibidas es una amenaza existencial para el Estado Profundo de EE UU. Especialmente cuando los documentos incautados muestran que la Big Pharma, a través de Pfizer, Moderna, Merck y Gilead, participó en varios «experimentos». Exponer completamente toda esta porquería es uno de los objetivos del gobierno de Putin.

¿Más “medidas técnico-militares”?

Tres días después de la presentación en la ONU, la Junta del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia celebró una sesión especial para discutir “las realidades geopolíticas que se han desarrollado como resultado de la guerra híbrida contra nuestro país desatada por Occidente, en Ucrania. Esta guerra híbrida, sin precedentes en escala y ferocidad, ha incluido el renacimiento en Europa de una cosmovisión racista en forma de rusofobia, un curso abierto para la ‘abolición’ de Rusia y todo lo ruso”.

Así que no es de extrañar que “el curso agresivo de Occidente requiera una revisión radical de las relaciones de Rusia con los estados hostiles”. Por tanto, lo más seguro es que pronto se conozca: “la nueva edición del Concepto de Política Exterior de la Federación Rusa”.

Este nuevo Concepto de Política Exterior profundizará lo que Sergei Lavrov enfatizó en una reunión de la 30ª Asamblea del Consejo de Política Exterior y de Defensa rusa: “Estados Unidos ha declarado una Guerra Híbrida integral contra Rusia. Lo único que falta, tal como está la situación, es una declaración formal de guerra”.

Más allá de la niebla de desinformación que oscurece la solicitud de Finlandia y Suecia para unirse a la OTAN, lo que realmente importa es la perspectiva que la OTAN instale misiles con ojivas nucleares estacionados muy cerca de las fronteras rusas.

Moscú ya advirtió a los finlandeses y suecos, cortésmente, que esto se resolvería a través de «medidas técnico-militares». Eso es exactamente lo que se les dijo a Washington, y a la OTAN, que sucedería antes del inicio de la Operación Z.

Y, por supuesto, esto va mucho más allá, involucra también a Rumanía y Polonia. Bucarest ya tiene lanzadores de misiles Aegis Ashore capaces de enviar Tomahawks con ojivas nucleares a Rusia, mientras que Varsovia está recibiendo los mismos sistemas. Para ir al grano. SI no hay desescalada, eventualmente todos terminarán recibiendo la tarjeta de presentación hipersónica del Sr. Khinzal.

Mientras tanto, Turquía, miembro de la OTAN, se dedica a practicar un habilidoso juego, ha emitido su propia lista de demandas antes de considerar la apuesta de los nórdicos. Ankara no quiere más sanciones por su compra de S-400 rusos y, además, exige que se le venda los F-35 estadounidenses. Será fascinante ver lo que se le ocurrirá al Pentágono para seducir al Sultán.

Que los nórdicos se comprometieran en una “postura clara e inequívoca” de autocorrección contra los kurdos claramente no es suficiente para el sultán, quien ha disfrutado enturbiando aún más las aguas, acaba de afirmar que comprar energía rusa es una cuestión “estratégica” para Turquía.

Contrarrestar el Shock’n Awe financiero

A estas alturas, es evidente que la Operación rusa “Z” tiene como objetivo enfrentar al poder hegemónico unipolar, a la expansión infinita de la OTAN y, a la arquitectura financiera mundial; un combo entrelazado que trasciende el campo de batalla de Ucrania.

La histeria del paquete de sanciones occidentales terminó desencadenando los movimientos contra-financieros de Rusia, hasta ahora bastante exitosos. La Guerra Híbrida se libra predominantemente en el campo de batalla económico/financiero, y el indicador de dolor para el Occidente colectivo solo aumentará: inflación, precios más altos de las materias primas, ruptura de las cadenas de suministro, costo de vida explosivo, empobrecimiento de las clases medias y, muy lamentablemente, para grandes franjas del Sur Global, pobreza y hambre.

En este escenario de guerra económica en un futuro cercano, conoceremos cómo los líderes de Moscú han considerado muy posible descarado robo de más de $300 mil millones en reservas rusas por parte del “occidente colectivo” (EEUU, OTAN, EU).

Esto implica que desde hace años – digamos al menos desde 2016 – según los análisis de Sergey Glazyev, el Kremlin sabía que esto inevitablemente sucedería. Y, dado que la confianza sigue siendo la base del sistema monetario, los líderes rusos pueden haber calculado que los estadounidenses y sus vasallos, impulsados ??por una ciega rusofobia, jugarían todas sus cartas cuando llegara el momento, demoliendo con sus sanciones la confianza global en «su» sistema.

Debido a los infinitos recursos naturales de Rusia, el Kremlin puede haber tenido en cuenta que la nación eventualmente sobreviviría al Shock’n Awe financiero, e incluso se beneficiaría de este ataque (incluida la apreciación del rublo). La recompensa es demasiado dulce: abrir el camino a “the doomed dollar” (la condena del dólar) sin tener que pedirle al Sr. Sarmat que presente su tarjeta de presentación nuclear.

Por el momento es probable que Rusia está considerando la hipótesis de obtener un gran rendimiento de esos fondos robados. La respuesta puede ser esta: si el Kremlin lo decide poder ser nacionalizados los activos occidentales, por un total de $ 500 mil millones

Así que Rusia está ganando no solo militarmente, sino también geopolíticamente: el 88 % del planeta no se alinea con la histeria de la OTAN y, también, en el ámbito económico/financiero.

Este es, de hecho, el campo de batalla clave de la Guerra Híbrida donde el occidente colectivo está siendo jaqueado. Uno de los próximos pasos será un BRICS ampliado que coordine su estrategia de elusión del dólar.

Nada de lo anterior debería eclipsar las repercusiones, aún por medir, de la rendición masiva de los neonazis de Azov en el complejo de Azovstal.

La mítica “narrativa” occidental sobre los héroes que luchan por la libertad impuesta desde febrero por los medios de comunicación de la OTAN se ha derrumbado de un solo golpe. Hay un silencio atronador en todo el frente de la guerra de información occidental, los serviles caniches han intentado marear la perdiz con la canción “ganadora de Eurovisión”.

Lo que sucedió, en esencia, es que la flor y nata de los neonazis entrenados por la OTAN, «asesorados» por expertos occidentales, armados hasta la muerte, atrincherados en profundos búnkeres antinucleares en las entrañas de Azovstal, han sido obligados a rendirse como ratas acorraladas.

Novorossiya, como un cambio de juego

El Estado Mayor ruso ajustará sus tácticas en el Donbass. Tendrá que enfrentarse a un problema ineludible: por mucho que los rusos reduzcan metódicamente al ejército ucraniano, un nuevo ejército de la OTAN está siendo entrenado y armado en el oeste de Ucrania.

Por lo tanto, dependiendo de los objetivos finales de la Operación Z, que solo son conocidos por el liderazgo militar ruso existe un peligro real: Moscú corre el riesgo de encontrarse, en unos pocos meses, con una encarnación móvil y mejor armada del desmoralizado ejército que ahora está destruyendo. Y esto es exactamente lo que los estadounidenses quieren decir con «debilitar» a Rusia.

Por otra parte, tal como está la situación, hay varias razones por las que una nueva realidad, el nacimiento de “Novorossiya” puede convertirse en una ganancia para Rusia. Entre ellos:

El complejo económico/logístico de Kharkov a Odessa (a lo largo de Donetsk, Luhansk, Dnepropetrovsk, Zaporozhye, Kherson, Nikolaev) está íntimamente relacionado con la industria rusa.

Al controlar el Mar de Azov, que ya es un “lago ruso” de facto, y posteriormente el Mar Negro, Rusia tendrá el control total de las rutas de exportación para la producción de granos de la región. Bono extra: exclusión total de la OTAN.

Todo lo anterior sugiere un impulso concertado para el desarrollo de un complejo integrado de industria agropecuaria, con la ventaja adicional de un gran potencial turístico.

Bajo este escenario, una Ucrania limitada a la zona Kiev-Lviv – no incorporada a Rusia – y por supuesto, no reconstruida, estaría sujeta a una zona de exclusión aérea y ha ataques de artillería/misiles en caso que la OTAN continúe considerando realizar “ideas divertidas”.

Esta sería una conclusión lógica para una Operación Militar Especial centrada en ataques de precisión y con un énfasis deliberado de salvar vidas civiles e infraestructura mientras se inhabilita metódicamente el espectro militar/logístico de Ucrania. Todo eso lleva tiempo. Sin embargo, Rusia puede tener todo el tiempo del mundo, porque se vislumbra un Occidente Imperial cayendo ante nuestros ojos.

Fuente Observatorio de la crisis


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