Red Star, el fútbol popular en la encrucijada

Xabier Rodríguez
@xabierRodriguez /ElSalto

A principios de abril, el fútbol francés se sorprendía con una noticia cuyos ecos alcanzaban al fútbol internacional. Patrice Haddad, productor de cine y propietario del Red Star F.C., anunciaba que había iniciado conversaciones para la venta de sus acciones al fondo de inversión 777 Partners. Hace tiempo que los fondos entraron en el mundo del fútbol y ya no sorprende el anuncio de una nueva adquisición de un club, pero el Red Star es diferente y la llegada de un fondo de inversión podría poner en peligro todo un modelo de gestión.

Los fondos de inversión entraron en el mundo del fútbol con el cambio de siglo a través del mercado de fichajes del fútbol latinoamericano. De ahí pasaron a entrar en el accionariado de los clubes y ya son muchos los que, de una u otra manera, cuentan con financiación proveniente de algún fondo. En algunos casos se limitan a adquirir pequeñas cantidades de las acciones de un club, sin intervenir demasiado en su gestión. Otras veces se hacen con el control absoluto, con el objetivo de introducir cambios estructurales en todas las áreas de la entidad. Estos cambios suelen implicar una mercantilización de los valores y las propiedades del club; desde la subida del precio de los abonos y entradas a los partidos o la apertura a todo tipo de patrocinadores y marcas colaboradoras, hasta el cambio del estadio por uno que permita una mayor explotación de sus recursos. El objetivo final es lograr una revalorización de los activos para obtener beneficios en una futura venta. En este proceso se pone en riesgo la identidad del club y, generalmente, el socio pierde influencia en las decisiones del club para pasar a ser tratado como cliente.

En 2021, 777 Partners se hizo con el 7% de las acciones del Sevilla y la totalidad del Génova italiano. Este año ha adquirido el Standard de Lieja y el 70% del Vasco de Gama brasileño

Dentro de este tipo de entidades, 777 Partners es un grupo bastante joven. Nació en 2015, aunque no entró en el mundo del fútbol hasta que la crisis del coronavirus obligó a los clubes a buscar nuevas formas de financiación. En 2021 se hizo con el 7% de las acciones del Sevilla y la totalidad del Génova italiano. Este mismo año ha adquirido el Standard de Lieja y el 70% del Vasco de Gama brasileño. En todos estos casos, los clubes cumplen con los requisitos buscados por este fondo de inversión: entidades con una historia rica, situados en grandes ciudades, con muchos seguidores y con estadios con capacidad suficiente como para generar importantes ingresos. El Red Star cumple, casi al 100%, con esas características.

Se fundó en 1897 en un café del centro de París y empezó disputando sus partidos en el Campo de Marte, al lado mismo de la torre Eiffel. En 1909 debió trasladarse al municipio de Saint-Ouen, al norte, en la banlieu que rodea la ciudad de París. A pesar de que el nombre del club y la estrella roja presente en su escudo pueden hacer pensar en referencias socialistas, lo cierto es que fue creado por miembros de la alta burguesía de la capital francesa, entre los que destacaba Jules Rimet, primer presidente de la FIFA y creador de los Mundiales de fútbol.

Fue al trasladarse a Saint-Ouen, en pleno cinturón industrial y en uno de los corazones del comunismo francés, cuando el Red Star se impregnó de la identidad que lo ha acompañado desde entonces. Y fue en su nuevo emplazamiento cuando vivió la edad dorada del club, coronada por los títulos de Copa de los años 1921, 22, 23 y 28 y que tendría un breve repunte con la victoria en la Copa de 1942.

Desde entonces, ha alternado breves periodos en primera división, el último hace ya varias décadas, con otros más largos en segunda, tercera, incluso en categorías amateur del fútbol francés. Su historia y su localización en el extrarradio de París son, sin duda, las razones por las que el fondo de inversión estadounidense se ha fijado en el Red Star. El club, sin embargo, tiene otras particularidades que hacen que 777 Partners no sea bienvenido en Saint-Ouen.

Desde que el club se trasladó a la ‘banlieu’ de París, los obreros, los trabajadores de las fábricas de la zona, se convirtieron en el alma del Red Star y lo impregnaron de su identidad

Desde que el club se trasladó a la banlieu de París, los obreros, los trabajadores de las fábricas de la zona, se convirtieron en el alma del Red Star y lo impregnaron de su identidad. Durante la II Guerra Mundial, el compromiso antifascista del club quedó demostrado con la participación en la Resistencia de los futbolistas Eugene Maes y Rino Della Negra. El primero murió en el campo de concentración de Mittelbau-Dora, mientras que Rino Della Negra fue herido en una acción militar y fusilado un tiempo más tarde. Antes de morir escribió una carta a su hermano en la que le pedía que le despidiera de toda la gente del Red Star. A partir de ese momento, Della Negra se convirtió en mártir e ídolo del club y, a día de hoy, da nombre al fondo en el que se reúnen sus aficionados más enfervorecidos. El estadio, por su parte, lleva el nombre del médico Jean-Claude Bauer, que también formó parte de la Resistencia y que fue fusilado por los nazis en 1943. Unos años más tarde, durante la revuelta de mayo del 68, dos jugadores del Red Star participaron en la toma de la sede de la Federación Francesa de Fútbol, reclamando, según sus propias palabras, “liberar al fútbol de la tutela del dinero y de los seudomecenas incompetentes que han provocado su corrupción”.

El Red Star ha ejercido siempre como elemento vertebrador de una sociedad en cambio que demandaba cada vez más espacios de convivencia

Este compromiso político y social se ha mantenido a lo largo de los años, a pesar de la decadencia de la industria local y de la transformación social de Saint-Ouen. Familias de inmigrantes han ido llegando a poblar el municipio y, en este proceso, el Red Star ha ejercido siempre como elemento vertebrador de una sociedad en cambio que demandaba cada vez más espacios de convivencia. Es así como, en los últimos años, ha adquirido mucha importancia la labor de la cantera del club, así como el área social, incluyendo los talleres de radio o periodismo para jóvenes de Saint-Ouen. A la identidad antifascista y obrera se le ha venido añadiendo así el carácter antirracista, antihomófobo y feminista que se hacen muy presentes, a día de hoy, tanto en los murales que adornan los alrededores del estadio, como en las banderas o los cánticos de la afición.

Al poner sus ojos en el Red Star, 777 Partners deberá hacer frente a todo este legado, reflejado en la oposición de los hinchas y en el comunicado publicado por ellos mismos, en el que recuerdan que los valores del Red Star no son meros eslóganes. “El modelo de 777 Partners es claro. Primero es el negocio, luego el fútbol”, declaran los hinchas. Patrice Haddad, actual presidente del club, asegura que el fondo será respetuoso con la identidad del Red Star, pero los aficionados desconfían de un fondo que ya ha declarado que tiene en los modelos del City y Red Bull a sus referencias. Modelos que se caracterizan por la adquisición de clubes en diferentes países del mundo, con los que se crea una jerarquía que sitúa a una de esas entidades a la cabeza. “Nuestros jóvenes más prometedores no tendrán otra opción que ser enviados a Italia o Bélgica”, denuncian los hinchas en su comunicado. “Años de trabajo reconstruyendo una capacidad de formación digna de nuestro nombre, ¿todo para qué?”.

Durante su presidencia, Haddad tomó conciencia de que el crecimiento del club pasaba por la renovación del estadio, el histórico Stade Bauer, que en los últimos años ha dado numerosos problemas al club. Entre 1998 y 2002 se vieron obligados a jugar en estadios prestados y, al ascender a la Ligue 2 en 2015, la federación les obligó a buscar un nuevo recinto, ya que el Bauer no reunía las condiciones para esa categoría. Con la llegada del fondo de inversión, la idea del cambio a un nuevo estadio, más grande y moderno, tomaría fuerza. Sin embargo, este es un elemento innegociable para los aficionados. El Bauer está situado en el centro de Saint-Ouen y ha sido su casa desde 1911. Los aficionados más viejos aún recuerdan cuando el campo estaba rodeado de fábricas y se acercaban a los partidos directamente desde el trabajo; los más jóvenes suelen reunirse para la previa en el histórico café L’Olympic y todos quieren que el estadio siga formando parte de la orografía del barrio. En 2020, una encuesta hecha por el ayuntamiento de Saint-Ouen demostraba que un 78% de los aficionados va caminando a los partidos y un 72% tarda menos de 15 minutos en llegar al Bauer. Un 78% de la población del municipio se declara seguidora del Red Star y un 91% aceptaría una renovación del estadio, manteniendo su característico estilo inglés.

Las estructuras del fútbol moderno, su normativa, facilitan la entrada de nuevos capitales en el accionariado de los clubes y los fondos de inversión se están extendiendo entre los equipos más importantes y también los de categorías más bajas. En este contexto, la apuesta por el fútbol popular, aquellos clubes que siguen anteponiendo su valor social al económico, se ha convertido en una labor casi de resistencia y la adquisición del Red Star por parte de 777 Partners significaría el adiós a un modelo de gestión que se había convertido en referencia para muchos clubes de Europa y del resto del mundo. La decisión está en manos de Patrice Haddad.

Fuente El Salto


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