El hartazgo en la Usac

Por: Miguel Ángel Sandoval

La oposición progresista tiene tarea titánica: impulsar diálogos y acuerdos.

El proceso de cambio de autoridades en la Usac si algo ya demostró es que la comunidad universitaria está harta de tanta corrupción y de la colusión de las autoridades con la impunidad y los detentadores del poder de turno. No hablo al tanteo. Si se mira sin apasionamientos, resulta que los candidatos expresan, en su mayoría, una postura anticorrupción. Y ello desde donde se vea es una buena noticia. Queda la impresión de que la modorra da paso a la responsabilidad.

Y es buena noticia, pues dos exrectores han pasado por procesos penales y cárcel por corruptos. Otros más se encuentran vinculados a la corrupción en sus diferentes formas. No me extiendo en esto, pues es de sobra conocido. Y el sentimiento generalizado es que hay que cortar con las prácticas corruptas, profundizar la democracia en esa casa de estudios, y volver a las vetas éticas que deberían de animar la vida académica de la Usac. Hay una especie de movimiento telúrico en la comunidad sancarlista. Y solo ello es una derrota del Pacto de Corruptos, que se ha enquistado en la tricentenaria. Los resultados son una muestra de rechazo a los jaripeos, a las chicharronadas, a todas las expresiones de decadencia en las formas y maneras de hacer procesos democráticos en la única universidad nacional.

Los principales candidatos de la oposición tienen ante sí una tarea titánica: impulsar en cosa de horas procesos de diálogo, acercamientos, acuerdos, en donde la academia y el rol de esta en la sociedad sean las vigas maestras de los consensos que se alcancen. En otras palabras, lo ocurrido hasta hoy pone sobre la mesa la enorme posibilidad de que la Usac pueda dar una lección de ética y de comportamientos democráticos tanto al conglomerado universitario como a la sociedad en general. Es una ocasión que no se puede dejar pasar.

Discutiendo con amigos de varias propuestas progresistas en oposición a las expresiones del Pacto de Corruptos en la universidad, queda claro que la suma de las indignaciones de cada expresión puede traer aparejada una nueva época en la tricentenaria. Y no hay nada ni nadie que en sí mismo sea la alternativa a la enorme crisis que se vive. Es la suma de las indignaciones lo que puede permitir ese cambio que todos dicen querer desde lo más hondo.

La Usac puede cambiar de rumbo. Depende del compromiso y madurez de los diferentes equipos de trabajo, que sepan leer que el hartazgo ante la corrupción es el gran ganador en la parte inicial de este proceso de elecciones, antes que pensar en liderazgos consolidados o infalibles. La gran tarea es cerrar el paso a los corruptos, y a todas las expresiones de la impunidad. Puede ser una especie de anticipo de lo que con seguridad se debe producir en la sociedad guatemalteca en el 2023, que ya se aproxima.


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