Cuando la cárcel no frena la lucha por la Tierra

Almudena Moreno y Pedro Armestre
Alianza por la Solidaridad-ActionAid

En la lucha por la defensa de nuestra Tierra, de los bienes naturales, la mayoría de lo que leemos no son buenas noticias. Pero de vez en cuando sienta bien encontrar esperanza y esbozar una sonrisa. Una sonrisa enorme, como la que tenía el activista medioambiental Bernardo Caal, miembro de la comunidad Maya Q’eqchi, el día que salió de la cárcel hace apenas dos semanas. La liberación del activista se debe a una reducción de condena decidida por el juez, cuando aún está pendiente de resolverse su recurso ante la Corte Constitucional del país centroamericano.

Bernardo Caal, cuyo caso llegó a Naciones Unidas por haber sido sentenciado sin pruebas, entró en la cárcel el 30 de enero de 2018, acusado de retención ilegal de personas y robo de material durante una protesta a la que acudieron cientos personas contra una hidroeléctrica sobre el río Oxec, un afluente del río Cahabón, de cuyo cauce dependen 29.000 personas. Bernardo ha estado cuatro años y dos meses en una prisión en Cobán (Alta Verapaz). Él es consciente de que su vida esté en riesgo por defender el bien de su comunidad. «Ahora que he salido de la cárcel temo por mi vida. Si bien no me hicieron nada en la cárcel puede ser que ahora lo estén planificando y temo por mi vida y la de mi familia. Pero el pueblo ya sabe, que cualquier situación que me llegue a pasar, ya se sabe quiénes son. Son las empresas hidroeléctricas que están instaladas en el río Cahabón, Porque es únicamente a ellas a las que he denunciado».

Así lo contaba Bernardo en su primera entrevista tras salir de la cárcel. Con el cansancio reflejado en el rostro, pero con la certeza de saber que la única manera de defender su tierra es desde la movilización y el activismo. «Sin el agua no se puede vivir en este planeta. Pero sin embargo, no estamos cuidando el agua. Una de las formas es estar en la calle manifestándose. Yo no le encuentro otra salida. Por todas las injusticias hay que ir a manifestarse, por toda la corrupción en Guatemala ahí hay que estar manifestando».

Es necesario recordar que, solo en Guatemala, en 2021, fueron asesinadas 11 personas (13 en 2020) personas por liderar luchas relacionadas con el medioambiente, según el informe de Front Line Defenders. Guatemala es, en proporción a su población, el tercer país del mundo con más crímenes por este motivo, tras Colombia y Honduras.

«Tal vez esperaban que con la cárcel nos derrotarían, pero la lucha no cesará». A pesar de la puesta en libertad de Bernardo, en muchas cárceles continúan defensores ambientales y de derechos humanos. También continúa el acoso y la criminalización inventando delitos falsos y amparados por unas instituciones donde la corrupción permite que unos pocos se beneficien.

A día de hoy, Bernardo puede contarlo, no es el caso de miles de defensoras y defensores ambientales cuyas vidas han sido cercenadas en nombre de un capitalismo devorador de recursos naturales en detrimento de los derechos de las personas. Luchar por tu tierra, nunca debería ser delito. Defender los bienes naturales no debería ser nunca una razón por la que acosar, criminalizar e incluso matar a las personas que defienden nuestro planeta y a todas las personas que vivimos en él. Ellas seguirán corriendo el riesgo, porque como dice Bernardo «Seguimos con la resistencia».
Fuente Público.es


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