El Imperio de las mentiras está ansioso por recibir la tarjeta de presentación del Señor Sarmat

EPE ESCOBAR, ANALISTA EXPERTO EN ASUNTOS INTERNACIONALES

Desde el inicio de la GWOT (Guerra global contra el terror) a principios del milenio, nadie perdió dinero apostando por una “combinación tóxica de arrogancia e ignorancia” que desplegó el Imperio del Caos y la Mentira.

Esos artificios que pasan por “análisis” en la zona intelectual de exclusión intelectual conocida como Think Tankland de EEUU, incluye entelequias como: “Beijing cree que Moscú” jugará un papel de apoyo al siglo chino o, “ahora Rusia quiere estar en el asiento del conductor la geopolítica mundial”.

Este es un ejemplo apropiado no sólo de la paranoia y la fobia chino/rusa, sino, también, la pesadilla angloamericana primigenia, una consecuencia de la ignorancia crasa sobre los puntos más admirables de la compleja asociación estratégica integral entre Rusia y China.

A medida que la Operación Z llega metódicamente a la Fase 2, los estadounidenses también se han embarcado en su Fase 2 (simétrica) que de facto se traduce como una escalada hacia una suerte de “totalen krieg” (llamamiento a la Guerra Total hecha por Goebbels antes del comienzo de la segunda guerra mundial). Esta vez un llamamiento con tonos de híbridos a incandescentes, pero todo, por supuesto, por el poder.

El conocido traficante de armas de Raytheon reconvertido en jefe del Pentágono, Lloyd Austin, proporcionó la clave del juego en Kiev: “Queremos ver a Rusia debilitada hasta el punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania”.

Así que esto es todo: el Imperio quiere aniquilar a Rusia. Entonces, el frenesí de los chicos de “War Inc.” desciende sobre Ucrania con cargamentos de armas ilimitadas que en su abrumadora mayoría serán debidamente aplastados por los ataques de precisión de Rusia. Los estadounidenses comparten información de inteligencia las 24 horas del día, los 7 días de la semana con Kiev, no solo en Donbass y Crimea, sino también en territorio ruso. Por tanto, la apelación a la “totalen krieg” procede en paralelo a la demolición controlada de la economía de la UE, con una Comisión Europea actuando alegremente como una especie de brazo de relaciones públicas de la OTAN.

En medio de una demencia propagandística y una aguda disonancia cognitiva en toda la esfera de la OTAN, el único antídoto lo ofrecen unas escasas voces que llaman a la razón. Y resulta que son mayoritariamente rusas, pero son silenciadas y/o descartadas. Occidente las ignora bajo su propio riesgo colectivo.

Patrushev desconecta la Triple-X

Comencemos con el discurso del presidente Putin ante el Consejo de Legisladores en San Petersburgo celebrando el Día del Parlamentarismo Ruso.

Putin explicó cómo un “arma geopolítica apoyada por la “rusofobia y los neonazis”, sumada a los esfuerzos por “estrangular económicamente”, no sólo no logró asfixiar a Rusia, sino que impregnó en el inconsciente colectivo que el conflicto es de carácter existencial: una “Segunda Gran Guerra Patriótica”.

Con una histeria fuera de serie, que ni siquiera entiende el significado de «indivisibilidad de la seguridad», el Imperio de las Mentiras todavía se niega a escuchar el explícito mensaje de Putin:

“Me gustaría enfatizar una vez más que si alguien tiene la intención de interferir en los eventos que tienen lugar desde el exterior y crea amenazas de naturaleza estratégica inaceptables para Rusia, debe saber que nuestros ataques de represalia serán rápidos como el rayo. Tenemos todas las herramientas para ello. No estamos presumiendo ni nos jactamos. Las utilizaremos si es necesario. Y quiero que todos lo sepan: hemos tomado todas las decisiones sobre este asunto”.

Traducción: las continuas provocaciones pueden hacer que Kinzhal, Zircon y Sarmat se vean obligados a presentar sus tarjetas de presentación en determinadas latitudes occidentales, incluso sin una invitación oficial.

Podría decirse que, por primera vez desde el inicio de la Operación Z, Putin hizo una distinción entre las operaciones militares en Donbass y el resto de Ucrania. Esto se relaciona directamente con la integración en progreso de Kherson, Zaporozhye y Kharkov, e implica que las Fuerzas Armadas rusas seguirán estableciendo soberanía no solo en las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, sino también sobre Kherson, Zaporozhye y más allá. Un camino que va desde el Mar de Azov hasta el Mar Negro, toda una ruta para ganar el control de Nikolaev y Odessa.

La fórmula es muy clara: “Rusia no puede permitir la creación de territorios antirrusos en todo el país”.

Ahora pasemos revista a una entrevista al secretario del Consejo de Seguridad, Nikolai Patrushev, con Rossiyskaya Gazeta.

La conclusión clave puede estar en esta frase: “El colapso del mundo centrado en Estados Unidos es una realidad en la que uno debe vivir y construir con una línea de comportamiento óptima”. La “línea óptima de comportamiento” de Rusia, para gran ira de la hegemonía estadounidense es básicamente: “respeto por la soberanía, la identidad cultural y espiritual y la memoria histórica”.

Patrushev nos recuerda los “trágicos escenarios de crisis mundiales, tanto en los últimos años como en la actualidad, han sido impuestos por Washington en su afán de consolidar su hegemonía y, como una manera de resistir el derrumbe del mundo unipolar”. EEUU ha hecho todo lo posible “para asegurarse que otros centros del mundo multipolar no se atrevan a levantar la cabeza, y nuestro país no solo se atrevió, sino que declaró públicamente que no jugaría con las reglas impuestas”.

Patrushev explica que los chicos de War Inc. están literalmente haciendo una matanza en Ucrania: “El complejo militar-industrial estadounidense y europeo está jubiloso, porque gracias a la crisis en Ucrania, no tiene pausa en su trabajo letal. A diferencia de Rusia, que está interesada en completar rápidamente una operación militar especial y minimizar las pérdidas en todos los bandos, Occidente parece estar decidido a retrasar la paz hasta el último ucraniano”.

Y esta idea es un reflejo de la psique de las élites estadounidenses: “Estamos hablando de un país cuya élite no es capaz de apreciar la vida de otras personas. Los estadounidenses están acostumbrados a caminar sobre tierra arrasada. Desde la Segunda Guerra Mundial, ciudades enteras han sido arrasadas por sus bombardeos, incluido el bombardeo nuclear. Inundaron la jungla vietnamita con veneno, bombardearon a los serbios con municiones radiactivas, quemaron vivos a los iraquíes con fósforo blanco, ayudaron a los terroristas a envenenar a los sirios con cloro (…) Como muestra la historia, la OTAN nunca ha sido una alianza defensiva, solo es ofensiva”.

Anteriormente, en una entrevista con el programa The Great Game de la televisión rusa, el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, había detallado más cómo los estadounidenses “ya no reclaman por la implementación del derecho internacional, sino por “el respeto por un orden mundial basado en reglas”. Estas “reglas” solo la conocen ellos. Para nosotros, no existen en absoluto. Hay un derecho internacional. Nosotros lo respetamos, al igual que respetamos la Carta de las Naciones Unidas. La disposición clave, el principio fundamental es la igualdad soberana de los estados. Estados Unidos viola flagrantemente sus obligaciones con la Carta de la ONU cuando promueve sus propias “reglas”.

Lavrov tuvo que subrayar, una vez más, que la candente situación actual puede compararse con la Crisis de los Misiles en Cuba, pero: “En aquellos años había un canal de comunicación en el que ambos líderes confiaban. Ahora no existe tal canal. Nadie está tratando de crearlo”. El Imperio de las Mentiras, en su estado actual, no hace diplomacia.

El ritmo del juego en el nuevo tablero de ajedrez

En una sutil referencia al trabajo de Sergei Glazyev (ministro a cargo de Integración y Macroeconomía de la Unión Económica de Eurasia entrevistado recientemente por nosotros), Patrushev golpeó el corazón del tablero geoeconómico, con Rusia moviéndose activamente hacia un patrón oro: “Los expertos están trabajando en un proyecto propuesto por la comunidad científica para crear un sistema monetario y financiero de dos circuitos. En particular, se propone determinar el valor del rublo, que debe estar garantizado tanto por el oro como por un grupo de bienes que son valores monetarios, de tal manera de poner el tipo de cambio del rublo en línea con la paridad del poder adquisitivo real”.

Esto era inevitable después del robo de más de $ 300 mil millones en reservas extranjeras rusas. Es posible que Moscú haya tardado unos días en estar completamente convencido que se enfrenta a una guerra total (totalen krieg). El corolario es que el Occidente colectivo ha perdido todo poder para influir en las decisiones rusas. Rusia marca el ritmo del juego en el nuevo tablero de ajedrez.

A principios de semana, en una reunión con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, Putin llegó incluso a afirmar que estaría dispuesto a negociar con solo unas pocas condiciones: neutralidad ucraniana y estatus de autonomía para Donbass. Sin embargo, ahora todos saben que es demasiado tarde. Como Washington está en modo “totalen krieg”, la negociación es un anatema, y ??ese ha sido el resultado de la reunión entre Rusia y Ucrania en Estambul a fines de marzo.

Hasta ahora, en la Operación Z, las fuerzas armadas rusas solo han utilizado:

12% de sus soldados, 10% de sus aviones de combate, 7% de sus tanques, 5% de sus misiles y 4% de su artillería. El dial de dolor está configurado para subir sustancialmente, y con la liberación total de Mariupol y la resolución de una forma u otra del caldero de Donbass, no hay nada que el combo de histeria/propaganda/armamento desplegado por el colectivo Occidente pueda hacer para alterar los hechos.

Eso incluye tácticas desesperadas como la descubierta por SVR, inteligencia extranjera rusa, que muy rara vez comete errores. La SVR descubrió que el eje “Empire of Lies/War Inc.”. está impulsando no solo una invasión polaca para anexar el oeste de Ucrania, bajo el lema de la “reunificación histórica”, sino también, una invasión conjunta rumana/ucraniana para invadir Moldavia/Transnistria, con «fuerzas de paz» rumanas que ya se acumulan cerca de la frontera con Moldavia.

Washington, como sostiene SVR, ha estado tramando la táctica polaca durante más de un mes. Dirigirá desde atrás (¿recuerdan a Libia?), “animando” a un “grupo de países” a ocupar el oeste de Ucrania. Entonces la partición ya está sobre la mesa. Si eso llegara a materializarse, será fascinante apostar en qué lugares el Sr. Sarmat se inclinaría a distribuir su tarjeta de presentación.

Observatorio de la crisis


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