Carta Abierta USAC

Carta abierta de profesores jubilados y activos de la Universidad de San Carlos de Guatemala a todas las comunidades universitarias del país

La universidad es un ámbito de la vida social con misiones irrenunciables: la formación de profesionales y académicos capaces, la investigación científica y filosófica, la interacción social a través de estudiantes, graduados y maestros; la crítica social responsable y propuestas relacionadas con los problemas nacionales. Todo ello fundamentado por una sólida reflexión ética que constituye el horizonte de todas sus actividades particulares.
La historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala ha sido construida sobre la base de la satisfacción moral del ejercicio del deber, especialmente orientado a incidir positivamente en la realidad histórica de una población víctima de la injusticia institucionalizada. Su propio ser ha sido construido sobre los pilares de pensamiento y acción de personas notables que, desde los estudiantes y profesores hasta sus directivos, han dejado una huella indeleble de dignidad humana. Esa orientación del ethos universitario de San Carlos, ha tenido también consecuencias trágicas, tales como asesinatos y exilio de hombres y mujeres de todos los sectores que la constituyen. Muchos de estos hechos, habiendo hecho víctimas a quienes sostenían los ideales institucionales, ahora son ignorados o están olvidados.
El recuerdo de esos ideales nos motiva hoy a presentar un reclamo fraternal a algunos miembros de la comunidad universitaria y un reclamo indignado a otros, especialmente a funcionarios dedicados a una dirigencia anómica.
Nos preguntamos si vivimos la misma Universidad. La de la integridad humanista de Carlos Martínez Durán, la de la visión institucional científica y técnica de Jorge Arias de Blois, de la personalidad responsable y serena de Edmundo Vásquez Martínez, de la energía y cultura de Rafael Cuevas del Cid, y otros rectores, sin excepción alguna, que merecieron nuestro respeto por su compromiso universitario hasta la época de la represión contra la Institución. Desde entonces ha caído progresivamente en un vacío carente de principios en el que se reconoce una pérdida del ethos universitario y de la identidad académica y profesional que nos distingue, sobre todo debido a la penetración de estructuras criminales infames de origen conocido.
Nos preguntamos si vivimos la misma universidad que se hizo un referente moral para el país. La que creó un servicio social universitario (EPS) que llegó a los confines del país para servir la población sin servicios de salud, ofrecer orientación técnica, promover el desarrollo local, comprender la historia y la cultura, al mismo tiempo que aprendió de esa población. La misma donde los docentes e investigadores de Ciencias Económicas e ingenieros sanitarios libraron batallas con las pruebas científicas irrefutables sobre el daño causado a la economía del país, al ecosistema y a las comunidades campesinas causado por compañías extranjeras explotadoras del níquel y del petróleo. Nos preguntamos si vivimos la misma Universidad cuyos representantes en instituciones del Estado fueron promotores de programas como el de Enfermedad Común en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, o la misma universidad donde funcionarios de alto nivel, docentes de diferentes carreras y jóvenes supervisores del EPS rural fueron asesinados cuando decidieron permanecer en sus puestos cumpliendo su misión universitaria y su compromiso con los más vulnerables, a pesar de las amenazas.
Con pena reconocemos que no. No es la misma universidad, a pesar que la mayoría de su personal y sus estudiantes son personas integras de buena voluntad. Hay una ruptura práctica entre el pasado y el presente.
Hoy nos enfrentamos a fenómenos inéditos en la academia de Guatemala, y no sólo en Universidad de San Carlos, como son el señalamiento de transgresiones graves a la ética universitaria. Observamos un grave desinterés de las autoridades y de un número significativo de maestros y estudiantes en la búsqueda de un nivel académico que cumpla con los requisitos de un ejercicio de calidad profesional que la población –la que sostiene a las academias– merece. Nos enfrentamos a actitudes cínicas transgresoras del interés colectivo en beneficio de intereses espurios, deshonestos y criminales, por parte de algunas autoridades y administradores de las instituciones académicas. Lo más grave es la falta de coraje en colectividades incapaces de enfrentar esa enfermedad que carcome al país entero y que, en última instancia, nos hace víctimas a todos, pero especialmente a los sectores más vulnerables por una situación socioeconómica de miseria que debió ser superada hace muchas décadas.
En los últimos años se ha destapado una Caja de Pandora, que muestra de manera cruda hasta dónde ha llegado la degradación en el país, poniendo en entredicho al sector académico por la ausencia de respuestas que son evidentes para cualquier razonamiento inteligente. La falsificación de títulos y el plagio de tesis de maestrías y doctorados, aunque no es un fenómeno nuevo en el mundo ni nuevas son las respuestas de una academia que se respete, ha adquirido en el país dimensiones y connotaciones que estremecen hasta las mentes más ingenuas y distraídas. La falta de respuestas de universidades que otorgan títulos a profesionales plagiarios o los albergan como docentes les hace cómplices de semejante falta.
El caso de la Fiscal General, señora Consuelo Porras, señalada de plagio de su tesis doctoral, y que fue incluida en la nómina de 6 candidatos enviada al Presidente de la República, representa una vergüenza histórica que tendrán que cargar sobre su prestigio y su conciencia los responsables de tal elección. Especialmente, es una vergüenza para los ungidos con representaciones de sus universidades, como el caso de los decanos.
Las personas que hemos sido sometidas a tribunales de oposición académica, o que hemos sido parte de esos tribunales, sabemos que cuando detectamos una falta grave como el plagio, la investigación del tribunal debe realizarse de oficio y que a nadie puede otorgársele un cargo aspirado mientras el procedimiento de investigación no ha sido realizado. En el caso antes mencionado, si es verdad que la señora Fiscal General amenazó con tomar medidas jurídicas contra quien investigue la acusación ¡esa debe ser razón suficiente para eliminarla del concurso y solicitar su investigación! No hay excusa posible, un tribunal no puede tolerar un abuso de esa magnitud.
Por lo antes expuesto, instamos a las comunidades universitarias, públicas y privadas, retomar una actitud coherente con la ineludible integridad moral que debe caracterizarlas. Eso significa, en primera instancia poner al lado, la indiferencia, el temor y la irresponsabilidad.
Guatemala, abril de 2022.

José García Noval. Medicina Interna. Investigador. MMT (U. Liverpool).
Manuel González Ávila. CD, MS, PhD (fisiología y biofísica)
Carlos Vassaux Chinchilla. Medicina Interna y Cardiología (U. Harvard)
Carlos Chúa, médico, MS (salud materno infantil), MA (investigación)
Karen Denisse Peña Juárez. Psiquiatría clínica, Psiquiatría forense, Maestría en ciencias médicas con especialidad psiquiatría (USAC)
Antonieta Castillo. Licenciada en Trabajo Social, Investigación Comunitaria en Salud
Raúl Castillo Rodas. Medicina Interna. Ex Secretario Facultad de Ciencias Médicas
Casar Solís Pacheco. Médico y Cirujano. Cirugía general y vascular
Fernando Castillo. Biólogo, estudiante doctoral Universidad Humboldt de Berlin
Silvio José Vargas Reyes. Lingüista, licenciado en teología, PEM en Filosofía.
Manuel E. Urrutia M. Ingeniero Civil
Julia Beatriz Castillo Cabrera, Médica y Cirujana.
Elizabeth Florián, Licenciada en Trabajo Social.
Jorge Arriaga Rodríguez, Licenciado en Historia y Ciencias Sociales.
Mara Luz Polanco, Licenciada en Ciencias Económicas.
Carlos Guillermo Maldonado, Licenciado en Ciencias Económicas
Isabel Rodas, Licenciada y Doctora en Antropología
César Antonio Estrada, MS, PhD (Químico Física)
Jorge Mario Rodríguez, PhD Filosofía
Karin Herrera, Licenciada, Ciencias Químicas y Farmacia
María Luisa Cabrera Pérez Arguiñán, Doctorada en Psicología Social
Carlos Rodas, Médico y Cirujano. Cirugía general.
Edgar Escobar Medrano, Licenciado en Historia
José Arturo Estrada Martínez, Ingeniero Mecánico
Hugo René Pérez Caal, Licenciado en Ciencias de la Comunicación
Rokael Cardona, Sociólogo y Administrador Público
Oscar Álvarez Gill, Químico Biólogo
María Eugenia Solís, Abogada y Notaria.
Doris Montoya, Médica y Cirujana. Ginecología y Obstetricia.
Anahí Barrett, Licenciada en Psicología
Cecilia Mogollón Villar. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Maestría en Psicología social y violencias políticas
Rolando Beber. Médico internista. Ex secretario de la Facultad de Ciencias Médicas
Lucía Terrón Gomez. Médica y cirujana
Mayra Cifuentes. Medicina Interna y Reumatología (Instituto de Nutrición de México)
Miguel Garces. Médico patólogo y maestría en Salud Pública (U. de Harvard)
Luis Alberto Padilla. Abogado. Doctor en Derecho (U. París)
Edeliberto Cifuentes. Historiador y doctor en sociología (U. de Puebla)
Jorge Solares. Odontólogo, MSc Salud Pública y Nutrición MI. M.A. Antropología Social (Universidad de Durham. UK)
Leonel Eduardo Padilla. Doctor en filosofía (UNAM)
Silvia Castañeda Cerezo. Médica. MSc. Salud Pública y Nutrición Materno Infantl.
Blanca Luz Fuentes Lázaro. Química Farmacéutica
Angel Marroquín Castañeda. Médico oftalmólogo
Mariano González. Psicólogo. Maestría en Psicología Social y Violencia (USAC)
Sonia Veliz. Psicóloga. Maestría en Psicología Social y Violencia (Flacso)
Ana Isabel Girón Samayoa. Médica Veterinaria
Claudia Virginia Samayoa Pineda. Filósofa
Gabriel Antonio Cardillo. Médico. Medicina Interna
Julian Alejandro Saquimux. Médico patólogo
Claudia Irene Calderón García. Bióloga. PhD. Universidad de Wisconsin
Eleamaría Balcárcel Almazán. Médica Veterinaria
Fernando Girón Soto. Filosofía
Luis Eduardo Obiols Noval. Ingeniero Civil
Pantaleón David Yupe Peren. Licenciado en Artes
Luis Felipe Irías. Médico. MCs Salud Comunitaria (U. de Liverpool)
Juan Pablo Díaz Molina. Médico. Otorrinolaringología. Cirujano de cabeza y cuello
Rosa Irene García Noval. Socióloga. MA (U. de Oregon)
Lucía Prado. Bióloga. Biología Marina
Mariano Guerrero Rojas. Médico. Medicina Interna, coagulopatías
Ana Silvia Monzón. Socióloga
Lisette Aguilar Prado. Médica. Otorrinolaringología
Erika Lissette Pérez. Médica. Medicina Física y Rehabilitación
Mario Rodríguez Economistas

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