Héroes de Concuá

Por: Miguel Ángel Sandoval
Concuá vive en nuestra historia y memoria.

El 13 de marzo de 1962, en un incidente armado no previsto por una joven guerrilla, la primera de civiles en nuestro país, fallecieron 13 jóvenes que provenían de los sectores estudiantiles y trabajadores. Todos con militancia en el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) o en el partido conocido como Partido de Unidad Revolucionaria (PUR). Los jóvenes iban a ser encabezados por Carlos Paz Tejada, coronel que en época de la Revolución del 44-45 había ocupado la jefatura del Ejército. En esa ocasión pudo escapar vivo. Del grupo de jóvenes guerrilleros hubo 13 muertos y ocho capturados que purgaron condenas en la prisión de Salamá.

La historia conmueve. Por órdenes de los jefes militares, los 13 fallecidos debían ser enterrados en una fosa común y eventualmente incinerados. Sin embargo, por una reacción humanitaria, anclada en una enorme fe, vecinos de Salamá se opusieron y, con el apoyo de don José Domingo Rizzo y del alcalde don Pedro García, hicieron y facilitaron las gestiones ante las autoridades para dar a los muertos de Concuá cristiana sepultura. El señor Rizzo se hizo cargo del costo de los ataúdes y cada uno de ellos fue enterrado en un sencillo ataúd en una tumba personal. Son los hechos.

Por ese gesto humanitario nadie fue enterrado como XX. Para su identificación se llevó a cabo una descripción de los datos personales más relevantes, estatura, color de la piel, de los ojos, del cabello, señas particulares, lunares, etcétera, lo que facilitó a los familiares ese terrible momento de la identificación de los cuerpos. Quienes fallecieron, como consta en la placa que se encuentra en el cementerio de Salamá, son: Marcial Asturias, Roberto Cáceres, Mauro de León, Francisco de León, Guillermo Grajeda, Rodolfo Héller, Brasil Hernández, Amado Izquierdo, Alfonso Jocol, Moisés Quilo, Octavio Reyes, Jaime Reyes y Carlos Toledo.

Este domingo, igualmente 13 de marzo, se llevó a cabo en el cementerio de Salamá un sencillo homenaje a los héroes de Concuá, a 60 años de su trágica muerte, y cada tumba fue adornada con claveles rojos. Razones ligadas a la pandemia y los protocolos de seguridad no permitieron mayor asistencia. Pocas personas nos dimos cita. Luego del pequeño y sentido acto, visitamos el perímetro de la fortaleza que fue la prisión donde estuvieron ocho sobrevivientes que más tarde fallecieron por causas diferentes. Ellos fueron: Roberto Figueroa Stolinski, Julio Rodríguez Aldana, Rodrigo Asturias Amado, Leonardo García Benavente, Hugo Rodríguez, Raquel Archila, Irineo locón y Eduardo Aragón Gómez.

Si de algo se puede estar seguro es de que el hecho simbólico en el cementerio de Salamá se debe comentar en los cuatro puntos cardinales del país. Es un primer homenaje. Seguirán otros, tanto en Salamá como en diversos lugares del país. Por los eventos posteriores a la muerte de los guerrilleros de Concuá, ese hecho fundante había quedado en un rincón de la memoria que ahora ve la luz en un homenaje indispensable y necesario. Concuá está presente en nuestra historia.

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