La mirada hegemónica de occidente

Danilo Santos
dalekos.santos@gmail.com
Pocas personas se detienen a analizar lo que está sucediendo entre Rusia y Ucrania, el facilismo es la moneda de cambio, la mirada hegemónica de occidente aplasta el pensamiento propio. El desenlace de la Segunda Guerra Mundial tuvo como protagonista al Ejército Rojo, fueron ellos bajo el mando de Stalin, quienes derrotaron a Hitler. Sin embargo, la industria cinematográfica occidental y mucha de su producción cultural, concede esa victoria a Estados Unidos. No fue así. Luego de ello, inició la Guerra Fría, porque el nuevo imperio norteamericano no pudo sojuzgar a Rusia. La agresión continúa hasta la caída del muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética. Terminada la bipolaridad, la hegemonía estaba garantizada. Al final, estamos frente a una confrontación geopolítica mundial por el control de las ideas y los recursos a nivel global. Antes de condenar a Rusia, satanizarlos y salir a manifestarse a favor de Ucrania siguiendo la narrativa occidental, creo, hay que profundizar lo que ha sucedido en los territorios de Luhansk y Donestk, y porqué lo hicieron. Toda esa crudeza con se presenta a la fuerza de ocupación rusa actualmente, es nada comparado con lo que estos territorios han vivido a manos del ejército ucraniano. De eso pocos hablan. Por otro lado, el ingreso de Ucrania a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, es una cuestión de fondo. Esto haría posible que bajo el principio de que un ataque contra uno o varios de sus miembros se considera un ataque contra todos, se aplique el principio de defensa colectiva, consagrado en el artículo 5 del Tratado de Washington. Vale la pena mencionar, que este solo ha sido invocado en una ocasión, luego de lo sucedido el 11 de septiembre en las torres gemelas en Nueva York. Es decir, de pasar Ucrania a formar parte de la OTAN, crecería el enfrentamiento y abusos en Luhansk y Donestk, y estas poblaciones no podrían acudir a la protección de Rusia, más bien, tendría Ucrania la potestad de convocar el apoyo militar para defenderse y atacar. Asimismo, abriría la posibilidad de instalaciones militares internacionales en la frontera con Rusia, esto, es una guerra fría 2.0, pero ahora no con la excusa del fantasma del comunismo, sino simplemente por la hegemonía.

Ojalá y el conflicto entre Rusia y Ucrania se resuelva, por el bien de la población que ha decidido separarse de Ucrania y, por el bien de Europa, pero, sobre todo, por el bien de la humanidad. Seguir con esta escalada alimentada por occidente, recalará en una guerra donde los botones que se aprieten cambiarán para siempre la geografía, la política, la economía y el destino de todo el planeta. Países como Guatemala, sufrirán en demasía una conflagración nuclear, de hecho, no llega a ser una guerra mundial y los efectos ya se sienten en los que menos tienen, los precios del pan, el combustible, el gas y otros, ya subieron. La paz del mundo no se consigue con bulos ni intereses ocultos. Creer todo lo que los medios repiten con ñoñería emocional y frivolidad sensacionalista, nos aleja de la verdad.

Danilo Santos
Politólogo a contrapelo, aprendiz de las letras, la ternura y lo imposible. Chimalteco de nacimiento, barrioporteño de crianza. Desde hace veintiocho años se dedica a las causas indígenas, campesinas, populares y de defensa de los derechos humanos. Firme creyente de que otra Guatemala es posible.
Fuente La Hora


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