Hablar de alianzas progresistas

Miguel Ángel Sandoval
“La dispersión progresista solo potencia a los conservadores”
Un sociólogo brasileño afirmó en un libro publicado hace unos 30 años, que “no existía alianza para todos los propósitos ni cariño para todos los afectos”. Es un tema recurrente y que vivimos día con día quienes desde los sectores progresistas cuando insistimos en una alianza de cara a las elecciones de 2023. Lo primero es entender que las alianzas se establecen con organizaciones o grupos con los cuales tenemos puntos en común y en ocasiones no pocas diferencias. Alianzas entre gente que piensa igual es ejercicio un poco superfluo.

El punto es que hoy día los grupos de progresistas con diversas denominaciones y programas parecidos, tienen ante sí la responsabilidad de presentar una opción clara, viable, razonable a los electores guatemaltecos. Todo porque un proceso similar a los anteriores es algo realmente impresentable. La dispersión de fuerzas y, sobre todo, la dispersión en los mensajes, lo único que hace es favorecer las propuestas (propaganda) de los conservadores que ya conocemos muy bien.

Es necesario establecer que el adversario a vencer es el conservadurismo, que podemos calificarlo de derechista, oligárquico, neoliberal, conservador, etc. Lo que ocurre es que cualquier denominación hace referencia a la coalición que se ha denominado como pacto de corruptos. Que se expresa en la cooptación de la justicia, en el binomio corrupción/impunidad, en la carencia políticas públicas con sentido social, en la ausencia de derechos laborales, y un largo etcétera.

Esto corre parejo con la falta de derechos reales para los trabajadores del campo o la ciudad, en la destrucción de los recursos naturales del país, tanto renovables como los no renovables; es la ausencia de política efectiva hacia los migrantes que se han convertido en lo único que mantiene cierto equilibrio en el país pues sin ellos y sus remesas, el país estaría a la deriva. Los pueblos indígenas siguen en la marginalidad. NO hay políticas públicas que hagan realidad lo que establece la Declaración Universal de los Pueblos Indígenas de la ONU. Es lo mismo con los derechos de las mujeres, los jóvenes, todo el ámbito de la diversidad. En pocas palabras, es para revertir esta situación que hace falta una alianza de todas las fuerzas progresistas que sea posible de articular. En eso debería ir el compromiso de los dirigentes de las fuerzas progresistas.

Finalmente tenemos la pandemia. Hemos visto casi dos años de ausencia de compromiso del gobierno con la gente. Pero no solo del gobierno sino de todos los sectores vinculados a ese modelo político. Es la política de la improvisación. Mal con la vacuna, mal con las pruebas, mal con los hospitales que no se construyeron, mal con la rendición de cuentas, mal con la respuesta a la pregunta ¿Dónde está el dinero? Que se repite desde hace mucho tiempo. Es para dar un giro que la gente entienda que es por sus más elementales derechos y que los progresistas están dispuestos a dar esa pelea articulados. Es por eso el llamado a la alianza de todas las fuerzas progresistas que sea necesario.


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